La histórica detención del hijo de la reina Isabel II por su vinculación con el pederasta Jeffrey Epstein ha vuelto a sacar a la luz otros casos judiciales, mucho más leves, de los Windsor

La detención y posterior puesta en libertad del exprínicipe Andrés ya es historia de la monarquía británica. Coincidiendo con su 66º cumpleaños, al menos seis vehículos policiales llegaban a su residencia actual en Sandringham —

e-su-hermano-andres-de-la-mansion-que-disfruta-tras-los-nuevos-datos-del-caso-epstein.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-04/carlos-iii-de-inglaterra-fuerza-la-salida-de-su-hermano-andres-de-la-mansion-que-disfruta-tras-los-nuevos-datos-del-caso-epstein.html" data-link-track-dtm="">en la que apenas lleva viviendo unas semanas— a primera hora de este jueves 19 de febrero para comenzar con los registros y proceder a su arresto por “conducta inapropiada en un cargo público”. Diez horas después, el hermano de Carlos III era puesto en libertad y un fotógrafo conseguía captar la imagen más esperada de la jornada: el que fuera duque de York con rostro angustiado y reclinado en el asiento trasero de un Range Rover. Su constante y cercana vinculación con el pederasta Jeffrey Epstein y su detención han derivado en un terremoto que lleva camino de convertirse en la mayor crisis de la familia real británica de la historia moderna.