La ciudad de la Amazonia brasileña sede de la cumbre climática ilustra los retos de las urbes del Sur Global para adaptarse a los efectos del calentamiento
Con su diplomacia de matonismo, vaivenes y negacionismo climático, el presidente Donald Trump de Estados Unidos sabe golpear donde duele. “Han destruido la selva amazónica en Brasil para construir una autopista de cuatro carriles para los ambientalistas”, bramó horas a...
ntes de la apertura oficial de la COP30 en Belém (Brasil), la cita más importante del año para consensuar la política climática planetaria. El republicano, que declinó una invitación personal del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y ni siquiera ha enviado una delegación a Belém, eligió las inacabadas obras de la autovía de la Libertad para descalificar el cónclave.
Este es un viejo proyecto que las autoridades locales resucitaron e incluyeron entre las nuevas infraestructuras para aliviar el tráfico durante el evento que traerá hasta 50.000 visitantes a esta ciudad de la desembocadura del río Amazonas. Causó polémica porque cruza una reserva natural, ha implicado talar árboles y, tras el destrozo, ni siquiera está operativa. Algunos vecinos sostienen que era innecesaria porque solo lleva a un centro comercial de tiendas exclusivas que ya tiene otros dos accesos. Una mañana reciente allí seguían las excavadoras, abriéndose paso entre los árboles.













