El presidente de Brasil abre la cumbre del clima en Belém, en la Amazonia, ante 53 líderes mundiales

La Amazonia, más de seis millones de kilómetros cuadrados de selva tropical esenciales para regular la temperatura planetaria, es desde este jueves el epicentro del debate político y la negociación técnica sobre cómo afrontar la emergencia climática. El anfitrión, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ha abierto en Belém, en la Amazonia, la cumbre de líderes previa a la cumbre climática de la ONU, la COP30, la de los negociadores. El veterano mandatario izquierdista ha hecho una defensa apasionada de la urgencia de combatir el cambio climático y a los negacionistas “para evitar el colapso”. “Las fuerzas extremistas fabrican mentiras para defender un modelo que perpetúa la degradación ambiental”, ha proclamado ante 53 jefes de Estado y de Gobierno que han acudido a la ciudad amazónica.

Pero entre ellos no están los líderes de cuatro de los cinco principales responsables del calentamiento global. Estados Unidos, que se ha dado definitivamente de baja de la lucha contra el calentamiento global, ni siquiera ha enviado una representación a la cita de este jueves, mientras China, India y Rusia participan con un menor nivel, es decir, ni presidentes ni primeros ministros. La Unión Europea es la única del quinteto que ha acudido con una representación robusta, que incluye Friedrich Merz (Alemania), Emmanuel Macron (Francia) y Pedro Sánchez (España). A ellos se les une Keir Starmer (Reino Unido).