Con el voto de ocho senadores rivales, los republicanos se apuntan una victoria con el fin del cerrojazo de la Administración. La reapertura del grifo del gasto público aún tardará unos días

Este domingo, cuadragésimo día del cierre del Gobierno más largo de la historia de Estados Unidos, cinco demócratas rompieron la unidad de su partido en el Senado y se pasaron al otro bando. Con sus votos, y con los de los tres senadores que llevaban alineados con los republicanos desde el principio del shutdown, que es como se conoce en la jerga de Washington el cerrojazo del gasto público que pende recurrentemente sobre la Administración y que llega cuando el Capitolio es incapaz de ponerse de acuerdo, los conservadores pudieron sumar los 60 apoyos que necesitaban para sacar adelante una propuesta presupuestaria con la que poner fin a la crisis.

Han sido seis semanas de una partida a cara de perro, durante la que ambos bandos trataron de culparse de la parálisis. La decisión de esos ocho senadores de desertar del lado demócrata supone un triunfo para los republicanos, que apenas se han movido de su postura inicial.

También abre una nueva crisis en el partido rival, justo una semana después de los contundentes triunfos electorales del 4 de noviembre en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia. El apoyo de los votantes pareció entonces premiar la negativa a pactar con los rivales para reabrir el grifo de la Administración hasta no lograr ciertos compromisos de los contrincantes que finalmente no se lograron.