El pacto es el primer paso para terminar con la clausura parcial más larga de la historia y abre una crisis en la bancada liberal, que no arranca un compromiso sobre los subsidios sanitarios
Pasaban 39 días y 20 horas desde el inicio del cierre parcial del Gobierno más largo de la historia de Estados Unidos cuando la chispa del acuerdo prendió en el Capitolio. Fue al filo de las 19:00 de este domingo, con las primeras noticias de que demócratas y republicanos habían llegado a un principio de entendimiento en el Senado para reabrir el grifo de la financiación de la Administración federal, cerrado desde el 1 de octubre.
Tras 14 votaciones fallidas, una nueva propuesta —presentada horas antes por los republicanos de la Cámara alta, con su líder, John Thune, a la cabeza— logró convencer a ocho senadores rivales, entre los que se encontraban los negociadores: Tim Kaine (Virginia), Angus King (Maine) y Jeanne Saheen y Maggie Hassan (Nuevo Hampshire). Con ellos, la bancada conservadora (que tiene 53 escaños y un disidente, el veterano Rand Paul, de Kentucky) sumaba así los 60 votos necesarios para conquistar la mayoría cualificada exigida por las reglas del filibusterismo del Senado para sacar adelante decisiones de calado; por ejemplo, las presupuestarias.
















