La propuesta republicana para terminar con la clausura de la Administración no incluye los subsidios médicos que marcaban una línea roja para la mayoría de sus rivales en el Capitolio

La deserción de siete senadores demócratas y de un independiente abrió la puerta el domingo a eso de la medianoche (hora local) para el fin del cierre parcial del Gobierno más largo de la historia de Estados Unidos, que este lunes, mientras se adentraba en su séptima semana, cumplió su cuadragésimo primer día. También devolvió al partido a un terreno familiar: la crisis existencial de la que parecieron emerger tras un largo año inmerso en ella, después de las contundentes victorias del 4 de noviembre en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia.

El apoyo de los votantes pareció premiar en las urnas la oposición demócrata al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y, particularmente, la negativa a pactar con los rivales para reabrir el grifo de la Administración hasta no tener el compromiso de los republicanos de que no desaparecerá a final de año, como está previsto, una parte de las coberturas sanitarias incluidas en el programa Obamacare. Son subsidios aprobados durante la pandemia, y su previsible final disparará el precio de los seguros médicos de millones de estadounidenses.