El Partido Socialdemócrata ha sido la fuerza más votada en todas las elecciones parlamentarias celebradas en Suecia desde 1917. Los sondeos apuntan a que volverá a ganar las de este domingo con un amplio margen. No obstante, su regreso al poder tras cuatro años en los que ha gobernado la derecha, que hace pocas semanas parecía prácticamente garantizado, se ha convertido en una gran incógnita tras el final de la campaña electoral. Las encuestas pronostican ahora un resultado muchísimo más ajustado.Todos los sondeos publicados desde diciembre de 2023 —más de un centenar— han dado como ganador al bloque de la izquierda. Hace un mes, la mayoría le otorgaba más de 40 escaños de ventaja. Sin embargo, dos de las encuestas publicadas el viernes reducen al mínimo esa distancia (entre uno y tres escaños), aunque otras dos mantienen la diferencia entre 9 y 11 diputados.La líder socialdemócrata Magdalena Andersson —jefa de Gobierno entre 2021 y 2022 y la primera mujer en ocupar el cargo en Suecia— aspira a volver a estar al frente del país escandinavo tras su derrota por un margen estrechísimo en los comicios de hace cuatro años, pese a ser la lista más votada. Frente al aumento de las desigualdades, ha basado buena parte de su campaña en subir los impuestos a la banca y a las rentas más altas para aumentar los recursos en sanidad y educación. Para gobernar, Andersson necesitaría el apoyo de La Izquierda, Los Verdes y el Partido del Centro, una formación con raíces en el agrarismo que hoy se define como liberal, ecologista y partidaria de la descentralización, y que en el pasado ha gobernado en coalición con los conservadores. Según los sondeos, los tres mejorarán sus resultados de hace cuatro años, pero sus exigencias son incompatibles entre sí: La Izquierda reclama presencia en el futuro Ejecutivo, mientras el Centro insiste en que no lo apoyará si eso ocurre. Si ninguno de los dos partidos cede en sus exigencias, la cuestión se convertirá, en palabras del comentarista político de la televisión pública Mats Knutson, en una auténtica “ecuación imposible” para el bloque rojiverde.Una victoria del bloque de izquierda insuflaría ánimos a la socialdemocracia europea, que, de entre los 27 miembros de la UE, hoy solo gobierna en España, Dinamarca y Malta, y le devolvería el poder en su feudo histórico en el continente. Pero si se impone de nuevo la derecha, Demócratas Suecos —el partido de ultraderecha con raíces neonazis que ha apoyado al Gobierno de coalición estos cuatro años en el Parlamento— exigirá entrar por primera vez en el Ejecutivo. En 2022 esta formación ya superó en votos a los otros tres socios de la coalición encabezada por Ulf Kristersson —conservadores, cristianodemócratas y liberales—, y los sondeos apuntan a que tras las elecciones de este domingo se mantendrá como la segunda fuerza parlamentaria.El Gobierno de derechas ha aprobado durante los últimos cuatro años algunas de las políticas migratorias más duras de Europa. Los socialdemócratas han respaldado en el Parlamento buena parte de esas restricciones y Andersson ha reiterado en campaña que las mantendrá si vuelve a gobernar. “Hay un amplio respaldo en el Parlamento a una política estricta, así que es evidente que se mantendrá”, afirmó en un debate reciente en televisión. Akesson, por su parte, ha insistido en que La Izquierda y Los Verdes exigirían a la líder socialdemócrata revertir algunas de esas medidas para ofrecerle su respaldo.Las opciones de la derecha pasan, en cualquier caso, por que el Partido Liberal supere el umbral del 4% de los votos necesario para conservar la representación parlamentaria. Hace apenas un mes, esa meta parecía fuera de alcance —algunos sondeos lo situaban por debajo del 2%—, pero la formación liderada por la ministra de Educación, Simona Mohamsson, de 31 años e hija de un palestino y una libanesa, ha remontado con fuerza en la recta final de la campaña, y las encuestas publicadas el viernes ya la colocan por encima de ese umbral.La campaña también ha estado marcada por el temor a la injerencia rusa, que en las últimas semanas ha golpeado al bloque de la derecha. La revista de investigación Expo reveló el 3 de septiembre que Polina Malaberg, una asesora de Demócratas Suecos nacida en Rusia, viajó a Moscú en 2017 tras una invitación del Kremlin y desde entonces ha mantenido contactos con la inteligencia rusa, además de difundir en las redes sociales propaganda rusa. Kristersson exigió a Akesson su destitución: “No hay sitio para narrativas prorrusas en Suecia”.