Suecia afronta este domingo unas reñidas elecciones generales, con sondeos que muestran cómo el bloque de derechas del primer ministro conservador, Ulf Kristersson, recorta cada vez más distancia con la oposición de centroizquierda, que llevaba semanas en cabeza y apuntaba a una casi segura victoria. Esta posibilidad se debe a que, según la última encuesta del instituto de investigación de mercado Novus, el Partido Liberal –socio menor de Kristersson- lograría superar el umbral del 4% necesario para obtener representación parlamentaria. Así las cosas, los cuatro partidos que apoyan a la exprimera ministra socialdemócrata, Magdalena Andersson, redoblan esfuerzos para la cita con las urnas, en la que los suecos elegirán quiénes deben ocupar los 349 escaños del Riksdag (Parlamento).La encuesta de Novus da al bloque de centroizquierda el 50,3%, mientras que las tres formaciones del Gobierno de Kristersson (conservadores, democristianos y liberales) y su aliado externo, el partido de ultraderecha Demócratas de Suecia (SD), sumarían el 47,9%. Hace tres semanas, los partidos de Andersson aventajaban en 10 puntos a sus rivales en un sondeo de otra agencia, y los politólogos juzgaron que era una diferencia casi insalvable antes del día de los comicios.Asunto de la contienda electoral La inmigración ha sido un tema en los mítines de estos comicios; una campaña del Gobierno ofrece dinero a residentes extracomunitarios si abandonan Suecia El escenario sugiere que el primer ministro Kristersson, en el cargo desde octubre del 2022, podría quizá reunir una mayoría para repetir gobierno. Pero habría una novedad sustancial. Hace cuatro años su Partido Moderado (así se llama la formación conservadora), los democristianos y los liberales –que hasta entonces habían participado del cordón sanitario a la extrema derecha– aceptaron el apoyo parlamentario externo del ultra SD pero no les quisieron dentro del gobierno.Ahora, la música ha cambiado. Los cuatro partidos del acuerdo de Tidö –así llamado por el castillo homónimo del siglo XVII, a 125 kilómetros al oeste de Estocolmo, en el que se reunieron en octubre del 2022- ya han pactado que esta vez el SD sí formaría parte del Ejecutivo y tendría ministros.La socialdemócrata Magdalena Andersson y el conservador Ulf Kristersson, exprimera ministra y actual primer ministro, en la TV sueca antes de un debate electoral el 10 de septiembre en Estocolmo ANDERS WIKLUND / EFE“El acuerdo de Tidö del 2022 rompió un tabú; por primera vez, los Demócratas de Suecia han ejercido una influencia formal sobre un gobierno, aunque sin llegar a integrarse en el gabinete”, señala el politólogo Mats Engström, investigador sénior en Estocolmo del laboratorio de ideas Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés). “El Partido Liberal es el que más ha sufrido las consecuencias de la colaboración con Demócratas de Suecia; durante semanas se ha situado en las encuestas por debajo del umbral del 4% necesario para acceder al Parlamento”.Fundado en 1988 por supremacistas neonazis, Demócratas de Suecia se ha modulado desde que en el 2005 fue elegido líder Jimmie Åkesson. En el 2010 logró entrar en el Riksdag y en los comicios del 2018 cosechó el 17,5% de votos, siempre acordonado por el resto de partidos. En las elecciones del 2022 se convirtió en segunda fuerza parlamentaria con el 20,5%. La hostilidad a la inmigración con tintes xenófobos permanece como gran bandera del SD y ha impregnado las iniciativas del Ejecutivo de Ulf Kristersson y también la campaña electoral.Jimmie Åkesson, líder del partido ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), presentando su programa el 7 de septiembre en la ciudad sueca de Nyköping Magnus Lejhall / TT / Ap-LaPresseSuecia, país que en su día se caracterizó por la acogida a migrantes, viene frenando las entradas desde hace años. Si en el 2015 –el año de la emergencia de refugiados procedentes de Siria, Irak y Afganistán– acogió a 163.000 solicitantes de asilo, la segunda cifra más alta de Europa en términos per cápita, en el 2025 esa cifra había caído un 96%. La oposición socialdemócrata avala de modo tácito esta restricción migratoria.Desde principios de este año, el Gobierno ofrece a los residentes extracomunitarios hasta 350.000 coronas suecas (3.125 euros) por irse del país. El mayor entusiasmo por la medida es de Demócratas de Suecia, que financia una campaña de anuncios en autobuses con frases como “¿Echas de menos Mogadiscio? La subvención para el retorno te ayudará a volver a casa”, en este caso dirigido a inmigrantes somalíes, informa Ap.Poco se ha hablado de política exterior. “Todos los partidos se toman en serio la amenaza rusa y quieren hacerle frente unidos”, prosigue el politólogo Engström sobre el reino escandinavo de 10,4 millones de habitantes, que ingresó en la OTAN en el 2024 impulsado por la agresión rusa a Ucrania. “La contienda electoral se ha centrado en bienestar social, inmigración, delincuencia, clima y economía”.Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia
La socialdemocracia de Suecia aspira a recuperar el poder en las elecciones del domingo
El primer ministro conservador, Ulf Kristersson, aceptaría ahora integrar en su gobierno al ultraderechista Demócratas de Suecia (SD)







