La retirada preventiva de trenes modelo S-106, el tren Avril fabricado por Talgo, que hasta ahora operaban el servicio de Alta Velocidad de bajo coste (Avlo) de Renfe en la línea Madrid-Valencia está provocando no solo un movimiento de material rodante a este corredor libre de sospechas sobre la inesperada aparición de fisuras que aquejan a los bogies de este modelo, sino también una 'guerra' en forma de cruce de versiones entre la operadora y los maquinistas y de reproches de estos últimos, que advierte de que no tolerará "ningún tipo de mensaje acusatorio" hacia ellos y le pide "sinceridad" en la explicación de las causas. La discrepancia llega hasta el punto de Renfe asegura que solo se han retirado dos trenes y los maquinistas, que cinco de los 11 que hay.Este jueves y en apenas cuestión de horas, Renfe ha afirmado que la sustitución de los trenes Avril por otros modelos en el servicio Avlo entre Madrid y Valencia busca evitar retrasos por la bajada de la velocidad que están aplicando unilateralmente los maquinistas. En su lugar, éstos señalan como motivo el compromiso que adquirió Renfe ayer mismo con ellos de reforzar todavía más las inspecciones de estos trenes. En este sentido, el Sindicato de Maquinistas (Semaf) no oculta su malestar por las explicaciones de Renfe y en un comunicado le ha advertido de que no va a "tolerar ningún tipo de mensaje acusatorio hacia los maquinistas" y le ha reclamado "sinceridad". "Deben dar un paso al frente y reconocer abiertamente que han tenido que retirar estos vehículos para poder dar cumplimiento a sus compromisos de garantías operacionales", ha señalado la Semaf en un comunicado, en el que, en todo caso, considera que se trata de "una medida positiva y de máxima responsabilidad".Este último desacuerdo entre Renfe y maquinistas empezó con las explicaciones que ha ofrecido Renfe a primera hora de la mañana sobre la sustitución de dos trenes Avril que hacen seis servicios por otro modelo en la línea de Alta Velocidad entre Madrid y Valencia. Lo hizo, ha explicado, para evitar retrasos y cancelaciones debido a la menor velocidad a la que estaban circulando los Avril por decisión de los maquinistas. "Esto ocasiona problemas en la puntualidad y la calidad del servicio y pueden generar alteraciones en la circulación, lo que afecta también a nuestros clientes", indicaban en Renfe, que insiste en que estos trenes "son seguros" y en que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) avaló este mismo miércoles las inspecciones reforzadas que viene haciendo desde marzo paseado a los bogies de los trenes Avril."Esto ocasiona problemas en la puntualidad y la calidad del servicio y pueden generar alteraciones en la circulación, lo que afecta también a nuestros clientes", explicaban fuentes de Renfe este jueves, un día después de rechazar la propuesta de Semaf de limitar la velocidad máxima de los Avril para reducir el riesgo de que aparezcan fisuras, por un motivo que todavía se desconoce pero que los maquinistas también vinculan a la velocidad.Al sustituir los trenes que los maquinistas conducen a menos velocidad por otros modelos -de menos capacidad- Renfe defiende que busca evitar retrasos y cancelaciones de trenes. "De momento no hemos tenido problemas de cancelaciones ni de falta de plazas. Todas los viajeros se están desplazando en los trenes con que hemos sustituido los 106, en los horarios previstos", aseguraban en la operadora a primera hora de la tarde.Nuevo compromiso para revisar los bogies cada dos díasSin embargo, los maquinistas esgrimen motivos distintos, hasta el punto de pedir "sinceridad" a la operadora, que insiste en que la decisión no tiene que ver con la seguridad de los trenes sino con la decisión de los maquinistas de circular a menor velocidad. Aun reconociendo que es así, subrayan que este no es el motivo último de la retirada de trenes. La verdadera razón, dicen en el Semaf, es que este mismo miércoles Renfe se comprometió con ellos a reforzar todavía más las inspecciones de los bogies, lo que dificulta que sigan en circulación todos ellos. Aseguran que prometió hacer una "comprobación integral de los bogies cada dos días" con partículas magnéticas y a medir en tiempo real los "esfuerzos, deformaciones y tensiones físicas" a distintas velocidades.Esta medida se suma a otra garantía adicional que Renfe acordó con los maquinistas a principios de esta semana y para contrarrestar su petición de bajar la velocidad, realizar inspecciones para la detección temprana de fisuras no cada 10.000 kilómetros, sino cada 5.000. También a hacer un ensayo de partículas a todos los bogies de los Avril para determinar su fatiga y, con ello el riesgo de aparición de fisuras antes de que ocurra. De la supresión del Avlo Madrid-Barcelona a la sustitución entre Madrid y ValenciaEste cruce de versiones se produce en el contexto de la decisión que ha tomado este jueves Renfe para retirar varios trenes Avril que hasta ahora hacían su servicio 'low cost' de Alta Velocidad entre Madrid y Valencia. Se trata del modelo de tren que el año pasado empezó a presentar fisuras en un componente llamado a tener una duración "infinita", es decir, a no tener que ser renovado como ocurre en otras piezas. Se trata de los bastidores de los grupos de ruedas, los llamados bogies, que tanto Renfe como Semaf y también el fabricante, Talgo, coinciden en que están experimentando un deterioro inesperado y "acelerado", según los conductores.Aunque cuestionada veladamente por la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), la aparición de fisuras llevó en julio del año pasado a que Renfe cancelara su servicio de Avlo entre Madrid y Barcelona y a extremar desde el pasado mes de marzo los controles sobre los bogies y su grado de fatiga, para sustituirlos incluso antes de que aparezcan las fisuras. A pesar de ello, hace dos semanas, tuvo que sustituir los dos primeros trenes Avlo de la línea Madrid-Valencia por otros sin este problema.El último episodio de esta historia llegó esta semana, cuando el Semaf pidió que, además de extremar las inspecciones, Renfe limitara la velocidad máxima de los trenes Avril. La operadora rechazó la propuesta después de que la AESF validara este miércoles la inspección reforzada que introdujo en marzo y que esta semana ha incrementado otras dos veces. Renfe subraya la conclusión de un informe que el Semaf cree que también le da la razón al indicar que, aunque de momento el propio tren tendría el "papel principal", hay otros factores "operativos o de infraestructura" que también podrían tener "influencia".