La retirada de cinco trenes de alta velocidad del modelo Avril de Talgo, todos ellos estrenados por Renfe el año pasado, ha abierto una nueva brecha de confianza entre la operadora y el fabricante, que analiza las causas de las fisuras halladas en los bogies tractores de esos convoyes. El material rodante está bloqueado, Talgo elabora su informe y Renfe ha extremado el control sobre los otros 24 trenes Avril que operan en su flota por si surgieran deficiencias similares. La avería ha sido calificada de “muy grave” por el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien ha asegurado que Renfe pondrá la seguridad de los viajeros por delante de cualquier otra consideración.

El pulso entre Renfe y Talgo vuelve a estar servido. Fuentes al tanto de esta nueva crisis señalan que el fabricante baraja argumentos como el mayor peso soportado por los cinco trenes apartados, todos ellos del servicio de bajo coste Avlo y, por tanto, con un centenar de plazas más que el tradicional AVE. Pero la tesis que cobra mayor fuerza es la del deterioro de la infraestructura en el tramo entre Madrid y Calatayud, algo por lo que el Ministerio de Transportes no está dispuesto a pasar. La última palabra, no obstante, la tiene la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.