La CIAF espera documentación esencial requerida a Adif y permisos del juzgado de Montoro para seguir con el análisis de pruebas
El aviso del pasado domingo enviado por un maquinista a los centros de control de Adif sobre un fallo evidente de vía en la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona sirvió para activar una reparación de urgencia esa misma noche. Había saltado una soldadura entre raíles, lo que está siendo de utilidad para la ralentizada investigación del siniestro de Adamuz (Córdoba). Las pesquisas, a cargo de técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), “han tenido que bajar considerablemente de ritmo en los últimos días”, comentan fuentes directamente implicadas, ante lo que se ha decidido analizar la rotura de L’Espluga de Francolí (kilómetro 490), en la provincia de Tarragona, a modo de práctica.
Se trata de ensayar los procesos que afrontará la propia CIAF en el análisis de la soldadura aluminotérmica a que se apunta como causante de la rotura de vía y descarrilamiento del tren de Iryo, el domingo 18, en Adamuz. Desde la CIAF se ha puesto todo el foco, sin descartar otras hipótesis, en que la unión entre un carril de 1989 y otro de 2023 (con producción igualmente de ArcelorMittal y referencia 312592Y101) sufrió una fractura y motivó que el raíl más nuevo golpeara repetidamente hasta en tres trenes que cruzaron ese punto kilométrico 318,681 de la Madrid-Sevilla antes del siniestro del Iryo.






