Adif estudia un nuevo sistema de monitorización tanto en la red de alta velocidad como la convencional

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) que indaga en estos momentos, en paralelo a la investigación judicial, sobre las causas del siniestro del 18 de enero en Adamuz (Córdoba), que causó 45 muertos y más de 130 heridos, analiza todos los sucesos graves o incidentes “que puedan dan lugar a un aprendizaje que mejore la seguridad ferroviaria”. Entre ellos, analizó el descarrilamiento de un tren de alta velocidad en la misma línea en 2017, en este caso, a la altura de Brazatortas (Ciudad Real). En su informe final, de 56 páginas y correspondiente al año 2019, sobre ese accidente —que guarda similitudes y también diferencias con el de Adamuz— concluyó que la causa del descarrilamiento fue “un fallo de la infraestructura debido a la rotura de la punta móvil del corazón del cruzamiento” de un desvío. La CIAF alertó entonces de un “peligro latente de los aparatos de vía” dispuestos en esa línea y realizó una serie de recomendaciones para evitar que algo así volviera a suceder. En aquella ocasión, el accidente no produjo ni fallecidos ni heridos, pero señalaba deficiencias en el sistema que la CIAF remitió a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) para su corrección.