La CIAF pide al juzgado acceso a los restos del tren de Renfe para indagar sobre una frenada de emergencia segundos antes de la colisión con el Iryo

El relato exacto, segundo a segundo, del accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero en Adamuz (Córdoba) precisa el análisis de nuevas pruebas que presumiblemente continúan en uno de los trenes siniestrados, el Alvia de Renfe, y que no han sido extraídas aún. El secretario de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Adolfo Vázquez, ha reclamado al juzgado de instrucción de Montoro (Córdoba) acceso al conocido como sistema Deuta, una memoria que complementa la información acumulada en la caja negra y que viajaba en el coche 1 del Alvia que ese domingo colisionó en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla con un convoy de Iryo descarrilado. De momento, no ha sido permitido el acceso, al menos hasta que el juzgado cuente con peritos propios que participen en los análisis.

Una vez revisado el contenido de las registradoras judiciales o cajas negras de ambos trenes, así como los datos del enclavamiento (sistema de seguridad que gestiona el movimiento de los trenes en estaciones y vías) en el tramo del siniestro, los técnicos de la CIAF tienen claro que el Alvia frenó de emergencia cuatro segundos antes de la pérdida total de información, previsiblemente cuando estaba cruzándose o impactando ya con el Iryo. Esa acción defensiva respondió a una orden del sistema de seguridad LZB, instalado en la vía y embarcado en los trenes que circulan en la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, pero ha sido imposible determinar aún cuál fue la orden concreta de esa tecnología que comunica la infraestructura con el material rodante.