El Alvia de Renfe apenas tuvo 20 segundos, insuficientes para reaccionar, entre el descarrilamiento del tren de Iryo y la fatal colisión

La tragedia ferroviaria del domingo en Adamuz (Córdoba) carece de explicación oficial con conclusiones cerradas, y el ministro de Transportes, Óscar Puente; el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y la dirección de Iryo, la compañía de uno de los trenes siniestrados, coinciden en que pasarán días hasta encontrarse indicios sólidos sobre las supuestas causas del descarrilamiento del convoy de esta última que desencadenó el choque con el Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario. No obstante, los primeros pasos de la investigación apunta a una rotura en la vía, sin que pueda determinarse aún si esa fue causa o efecto de la salida de vía, según reconoce Transportes. El balance de víctimas asciende por el momento a 40 muertos y más de 150 heridos de diversa consideración. El ministerio ha informado de que la reapertura de la línea no se producirá hasta el 2 de febrero.

Dos investigaciones, judicial y técnica, tratan de dirimir en paralelo cuál fue el desencadenante. Además de la zona crítica del cambio de vía de Adamuz, donde se ha encontrado un corte limpio del raíl, también se analiza cada uno de los componentes del tren de Iryo. Fuentes cercanas a las pesquisas dan las mayores probabilidades a la ruptura de la infraestructura sin cerrarse a otras posibilidades. Sí dan por descartado el sabotaje. El primer indicio técnico apunta a la referida alteración del carril.