Hitachi, la empresa encargada del mantenimiento del sistema de señalización, percibió el 17 de enero una caída de tensión en el circuito de vía que puede ser compatible con una fractura de carril o de su soldadura
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) tiene una nueva línea de estudio para esclarecer el momento en que se rompió la vía del trazado de alta velocidad Madrid-Sevilla a su paso por la localidad cordobesa de Adamuz. Un informe sobre el mantenimiento del sistema de señalización, tarea que lleva a cabo Hitachi para el gestor de la infraestructura Adif, muestra una caída de tensión en el circuito de vía 22 horas antes de que descarrilara el tren de Iryo el 18 de enero, motivando la posterior colisión de un Alvia de Renfe.
Ese descenso puede corresponderse con una fractura en la soldadura o del carril, explican fuentes de la investigación. La CIAF tiene como principal hipótesis del accidente entre los dos trenes el colapso del raíl de 2023 o su unión con otro más antiguo en el kilómetro 318,681 de la vía 1, en dirección Madrid, lo que podría haber motivado el suceso que dejó 46 víctimas mortales.
De momento, el informe de Hitachi solo aporta sospechas, explican las fuentes consultadas. El documento engrosará las pruebas que maneja la CIAF para tratar de dirimir si es compatible con otras evidencias, como las marcas en las rodaduras que solo sufrieron tres trenes a su paso por Adamuz hasta dos horas antes de la salida de vía de la unidad de Iryo, que también presentó muescas en las ruedas en principio por los golpes contra la vía quebrada.






