Las empresas Adif, Ineco, Maquisaba, Redalsa, Ayesa, Arcelor y las constructoras del tramo de alta velocidad tuvieron responsabilidad en la obra y sus controles entre 2022 y junio de 2025
El que puede ser punto cero de la tragedia ferroviaria de Adamuz (Córdoba), la soldadura del kilómetro 318,681 de la línea Madrid-Sevilla, tiene a su alrededor una sucesión de contratos que se ha colocado en el debate político y centra las pesquisas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Fuentes cercanas a la dirección de la obra de renovación del tramo Guadamez-Córdoba, tutelada por las públicas Adif (gestor de la infraestructura ferroviaria) e Ineco (ingeniería dependiente del Ministerio de Transportes), aseguran que se “han dado muchas vueltas en los últimos días a todos los procesos sin detectar incumplimientos o fallos en la ejecución e inspección de la soldadura”.
A lo largo de la cadena de empresas que van a salir en la investigación del siniestro, Adif promueve la obra, la supervisa y es última responsable de la recepción de todos los trabajos. Pero hay otras muchas en la operativa. Ineco ofrece apoyo a la dirección del proyecto, que ejecutan cuatro de las mayores constructoras del país, Ferrovial, FCC, OHLA y Azvi; Maquisaba realiza la soldadura, por encargo del consorcio constructor, que luego probará Redalsa, también seleccionada por Ferrovial y sus socios, e inspeccionará Ayesa, que trabajó para Adif. La documentación de todos estos procesos está llegando desde la semana pasada a manos de la CIAF. La responsabilidad sobre la soldadura, instalación de carril e inspecciones está repartida, teniendo en cuenta que la última responsable de la obra es Adif.






