La renovación de la vía y de los sistemas de seguridad hasta el pasado mes de mayo fueron completados con análisis dinámicos y geométricos, centrados en la señalización y en el estado de la vía
La extrañeza del ministro de Transportes, Óscar Puente, sobre las circunstancias que han rodeado al accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) se explica, desde el lado de la infraestructura, por la renovación acometida hasta mayo del año pasado y, sobre todo, por recientes controles en profundidad de la vía y de los elementos de seguridad que incluyeron el punto exacto del siniestro. Si el tren de alta velocidad de Iryo que descarriló el domingo, ocasionando una fatal colisión con un Alvia de Renfe, salió de fábrica en 2022 y había tenido su última revisión el jueves de la semana pasada, la vía fue sometida a un examen completo, explican fuentes cercanas al ministro, hace solo dos meses.
Hubo una doble revisión tutelada por el administrador de la infraestructura Adif, dinámica y geométrica, que alcanzó al epicentro del desastre, en el punto kilométrico 318,7 de la línea Madrid-Sevilla. El primer examen tiene que ver estrictamente con los elementos de seguridad y revisa el comportamiento de los sistemas tecnológicos y comunicaciones con el centro de control de Adif. La geométrica, por su parte, monitoriza las que podrían ser constantes vitales de la vía, como la nivelación (longitudinal y transversal), la alineación, el peralte y ancho. Las pruebas fueron superadas y no habrían alertado a la compañía pública de defectos que afecten a la seguridad.







