La creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en 1951 y el posterior nacimiento de la Unión Europea tenía como objetivo unir a un continente que, pese a compartir importantes rasgos culturales, se había desangrado en cruentas guerras durante siglos. No obstante, más allá de ese objetivo, el crecimiento económico y la convergencia entre los países que conforman el bloque han sido también partes clave de esta unión, pese a que el éxito ha sido parcial. Mientras que los países del Este y el Báltico están convergiendo a gran velocidad, los del sur se han quedado estancados durante mucho tiempo. El propio Banco de España (BdE) acaba de publicar un informen en el que admite que entre el año 2000 y el 2013, la economía de España se quedó atrás (pese al boom de crecimiento que finalizó en 2008). Sin embargo, desde 2013, se han producido una serie de cambios en la economía española que podrían estar ayudando a reducir la brecha con las grandes economías del bloque.El documento publicado por el Banco de España y realizado por los investigadores Rubén Veiga-Duarte, Eduardo Gutiérrez, Alberto Marcos-Fernández, Enrique Moral-Benito y Javier Quintana, deja entrever que la evolución de la economía española se puede diferenciar en dos fases muy bien definidas. Aunque el mayor crecimiento del PIB en términos agregados se presentó en el periodo 2000-2008, esta expansión estuvo basada en factores insostenibles que provocaron la gran recesión que se extendió hasta 2013. La economía perdió todo lo ganado. En términos de renta per cápita, fue como volver directamente al año 2000, es decir, a 13 años antes.