Las economías del sur de Europa se han convertido en la gran sorpresa (para bien) de la zona euro en los últimos años. El crecimiento económico de los países mediterráneos ha superado con creces al de los países del centro y norte del Viejo Continente, lo que ha permitido que se reduzca levemente la brecha de renta per cápita norte-sur. Estas economías no solo han liderado el crecimiento de la actividad económica, sino que además han sido las 'culpables' de buena parte de la creación de empleo en toda Europa. En unos pocos años todo parece haber cambiado en la economía de Europa... sin embargo, cuando se escarba en los datos la cruda realidad muestra que, por desgracia, para el sur todo está casi igual que hace 20 años. La productividad sigue atascada, la creación de empleo se concentra en trabajos relativamente precarios, la deuda pública sigue en niveles elevados y la competitividad de estas economías sigue dejando mucho que desear. Ahora que el ciclo de la economía es expansivo, el sur parece ser el gran ganador de la última década, pero cuando baje la marea (cuando la situación económica se complique) se verá si las economías del sur llevaban bañador o estaban nadando desnudas.Ludovic Subran, Bjoern Griesbach, Maddalena Martini, Giovanni Scarpato y Pierpaolo Fiore, economistas de Allianz Research han publicado un informe en el que analizan el buen rendimiento económico de España, Portugal, Grecia e Italia en los últimos años si se compara, sobre todo, con el de Alemania. Estos expertos admiten que el sur ha sido la gran sorpresa positiva del continente, pero que buena parte de esta sorpresa es producto de una serie de factores únicos que han coincidido en el tiempo y que casi con toda probabilidad irán desvaneciéndose poco a poco. El sur ha ganado la batalla económica desde 2020, pero ha sido gracias al 'dopaje' de los fondos europeos, el cambio de los patrones de consumo tras el covid (preferencia por servicios y actividades relacionadas con el contacto humano y el ocio) y la fortísima creación de empleo alimentada con la llegada de inmigrantes. Estos cimientos han sostenido una especie de milagro económico, pero no parecen lo suficientemente fuertes ni flexibles para darle continuación.