0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEspaña tiene un problema educativo. No es una impresión, ni una nostalgia de la EGB (ay, ojalá volviera), ni una conspiración reaccionaria. El informe PISA presentado hoy supone un batacazo sin amortiguador posible porque la excusa de la pandemia, esta vez, ya no sirve. El peor resultado de la serie histórica desde el año 2000 y olé. Una primera y demoledora conclusión: el sistema educativo produce más deficiencia que excelencia. Una segunda: nadie asumirá responsabilidades.Mientras, aquí seguimos discutiendo si el aprendizaje debe ser competencial, transversal, inclusivo, emocional, sostenible o vaya usted a saber qué otra palabra de esas que caben estupendamente en un documento de cien páginas y bastante peor en la cabeza de un adolescente. Para escribirlo del modo más corto, el rigor, la disciplina y el esfuerzo se han ido a tomar viento, y esa es la madre del cordero.Una profesora da clase en el instituto Sant Vicenç de Castellet, en una imagen de 2023Pau Venteo / ShootingEspaña, aun con diversas intensidades regionales, ha hecho dos proezas para merecer una posición trasera tan meritoria.La primera. Decíamos: sigue cayendo el porcentaje de alumnos con resultados excelentes mientras que se estanca (menos mal que no se hunde más) el de estudiantes con resultados deficientes o, lo que es lo mismo, que no comprenden lo que leen.El rigor, la disciplina y el esfuerzo se han ido a tomar viento, y de ahí llora la criaturaLa segunda proeza. Hacer que el profesor tenga cada vez más obligaciones y menos autoridad, más formularios y menos tiempo para enseñar. Y luego nos sorprende que la atención se esfume. Como si el adolescente fuera a permanecer fascinado ante una actividad sin consecuencias mientras el adulto que la propone mira de reojo una plataforma educativa parar rellenar otra casilla.Lee tambiénLuego está el pecado capital: enseñar conocimientos. Sumado a la dificultad de hacerlo cuando el alumno cree que lo que da el profesor en clase te lo puede explicar Google o un tutorial de YouTube. Los ríos, los mapas, los conceptos, las matemáticas. Cosas antiguas, al parecer. Hemos descubierto que memorizar es sospechoso, aunque nadie pueda analizar, comprender o relacionar aquello que jamás ha aprendido.Quizá el problema sea que se ha querido meter el mundo entero dentro de la escuela: ecología, feminismo, pacifismo, emociones y demás nobles causas. Todas pueden ser importantes. Pero el tiempo es finito. Cuando se gana en extensión, alguien paga la factura de la profundidad.La causa de la debacle es multifactorial. Se dirá eso para camuflar el problema de fondo. De acuerdo que hay que tener en cuenta el maldito móvil que, por cierto, no metieron en el aula los chavales, precisamente. El aparatito ha modificado cómo leen y cómo comprenden lo que leen. Para sorpresa de nadie, lo hacen rápido, en diagonal y mal. Se nos ha ido la tecnología de las manos. Está también el mal encaje de una escuela inclusiva que adolece de los recursos necesarios para cumplir con el concepto de “inclusión”. Anoten además los cambios en las estructuras familiares, y no solo socioeconómicas. Y, por último, unas aulas más diversas (eufemismo de más inmigrantes a mitad de curso) cada vez más difíciles de gestionar para un maestro desbordado y hastiado. Tiempo habrá para analizar la debacle de PISA. Pero, sin ánimo de pretender romper el nudo gordiano que estrangula el sistema, aquí van unas pocas ideas. Por si sirven de algo. Se trataría de volver: al papel y la libreta manuscrita (recurrir a la tecnología solo si aporta un valor demostrado); a las asignaturas y los exámenes; a repetir curso porque regalar aprobados es estafar al alumno; a las evaluaciones externas censales a final de cada ciclo; a las ratios máximas de 20 alumnos; a la mentoría de docentes veteranos con los jóvenes; a las inspecciones educativas; a la pedagogía sin ideología (no a la pedagogía floripondio, como la llama Gregorio Luri)...Más recursos, sí. Y mucho más sentido común.Periodista. Redactora jefa en Sociedad. Antes, en Política, Cultura y Vivir. Premio Comunicació i Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona (1998). Colaboradora en RAC1. Premio Pedro Vega de Periodismo (2025)
Informe Pisa: España tiene un problema educativo (y no es solo por el móvil), por Susana Quadrado
España tiene un problema educativo. No es una impresión, ni una nostalgia de la EGB (ay, ojalá volviera), ni una conspiración reaccionaria. El informe PISA presentado hoy supone un batacazo sin amortiguador posible porque la excusa de la pandemia, esta vez, ya no sirve. El...










