El batacazo de España en el último informe PISA evidencia una realidad preocupante: el país está sumido ya en una "crisis educativa" sin precedentes en las últimas décadas. Los chavales españoles de 15 años han obtenido su peor resultado de toda la serie histórica en matemáticas y ciencias, pero, sobre todo, en comprensión lectora, donde la caída equivale a la pérdida de un curso escolar. Tanto la OCDE como los expertos educativos apuntan a la "tecnología del scrolling" como principal culpable de la debacle, aunque también señalan otros factores que alimentan ese retroceso, como la pobreza infantil o la inclusión de alumnos con necesidades específicas en aulas que no cuentan con los recursos necesarios. Se trata, según señala a 20minutos Lucas Gortazar, director de Educación de EsadeEcPol, de una "crisis de la educación global" que está golpeando con mayor fuerza a España. Solo desde 2022, la caída es de siete puntos en ciencia, de 16 en matemáticas y de 23 en lectura. Más acusado es el desplome si se compara con los datos de hace una década: de 16 puntos en ciencia, de 29 en matemáticas y de 45 en comprensión lectora. Que los escolares españoles tengan cada vez más dificultades para leer textos de más de 400 palabras es un síntoma de ese deterioro educativo. Al fin y al cabo, si no tienen una buena comprensión lectora, tampoco podrán interpretar y razonar un problema matemático. Y en eso entra también la concentración, una habilidad cada vez menos frecuente entre los alumnos españoles, en parte por la inmediatez y la sencillez de los contenidos en las plataformas digitales.La "tecnología del scrolling" —como la llama Gortázar— y el uso de la inteligencia artificial (IA), dentro y fuera del aula, están transformando la forma en que los jóvenes procesan contenidos. La OCDE alerta incluso del fenómeno de los "lectores apresurados", que se habrían duplicado entre 2018 y 2025, y que son los estudiantes que responden rápidamente pero de forma incorrecta. Andreas Schleicher, el director educativo de la organización internacional, se ha mantenido prudente y evita vincular los malos resultados en lectura únicamente al uso de dispositivos digitales, pero sí que advierte de que se está produciendo una disminución de "la lectura por placer" hacia "formas digitales de lectura", como el scroll infinito o el procesamiento de información a gran velocidad, lo cual podría estar comprometiendo la capacidad de las nuevas generaciones de enfrentarse a textos complejos. Todo ello correlaciona con otro dato novedoso en esta edición: los alumnos españoles son de los que más usan la IA para las tareas escolares, y hay algunas comunidades autónomas —como País Vasco, Navarra, Baleares o Cataluña— en las que se aprecia un uso muy intensivo de la tecnología en los centros. Y, según el estudio, los alumnos que utilizan chatbots para determinadas tareas, como resumir textos, presentan de media peores resultados en ciencias que quienes no los utilizan."A leer se aprende leyendo", señala a este periódico Llorenç Andreu, investigador en trastornos del lenguaje y profesor de estudios de Psicología y Ciencias de la Educación en la UOC. Según asegura, esa bajada en la competencia lectora es algo de lo que vienen advirtiendo los docentes desde hace años, y para él, la crisis de la comprensión lectora podría ser la puerta de entrada a una crisis educativa mucho más amplia. "Creo que ha habido una bajada en general del nivel del currículum en los colegios. El tema de las modas en los métodos educativos ha hecho mucho daño", sostiene Andreu, que la tecnología "ha ganado" la partida a los libros, y que, por tanto, la solución no puede ser otra que reforzar la lectura en las escuelas, pero también en las casas. Otros factores "agravantes"Aunque Gortázar también señala otros factores "agravantes" relacionados con el contexto social. "La pobreza infantil, la crisis de la vivienda, niños que llegan con hambre a la escuela, que duermen peor, que estudian en peores condiciones... En menor medida, la inmigración, pues hay alumnos que no hablan la lengua de la región y, en paralelo, la inclusión que tiene que ver con incorporar al alumnado con necesidades educativas especiales en la escuela ordinaria, que exige mucho y detrae mucha energía y recursos en eso y no en otras cosas", subraya. Los sindicatos CCOO y UGT, de hecho, se han pronunciado sobre esto. Ambos han insistido en que hace falta más profesorado —esto es algo que se pone de manifiesto también en el informe— y más recursos para atender a las especificidades educativas y a unas aulas cada vez más complejas y diversas. "No podemos pretender dar respuesta a nuevos problemas con las mismas herramientas y recursos de hace años", ha recalcado UGT en un comunicado en el que ha pedido más financiación y políticas estables.Al final, abordar esta problemática con celeridad puede marcar la diferencia y frenar un escenario cuanto menos preocupante. "Los resultados de PISA 2025 van a tener un impacto muy a largo plazo en las vidas de estas personas y probablemente de los que vengan después. Les va a dejar una gran cicatriz y van a tener vidas menos plenas, tanto laborales como personales. Al final, la lectura no es solo para leer libros; es una herramienta de aprendizaje y de desarrollo personal y profesional muy importante", advierte Gortázar. A largo plazo, añade, el impacto puede ser incluso mayor: "Nos va a afectar a todos negativamente, en términos de menor crecimiento económico, menor creación de empleo y menor cohesión social". La caída se dispara entre los alumnos más ricosComo es habitual, el alumnado procedente de familias con más renta obtuvo mejores resultados que aquellos procedentes de hogares más vulnerables. La brecha en ciencias, por ejemplo, es de 71 puntos. No obstante, hay un cambio de tendencia interesante en esta última edición: la caída del rendimiento académico ha sido mucho más acusada entre los alumnos aventajados que entre aquellos con menos recursos. Volviendo al ejemplo de la competencia científica: desde 2022, los alumnos desaventajados han obtenido cuatro puntos menos; mientras los más aventajados han sufrido un retroceso de 13 puntos. El dato ha pillado por sorpresa también a los expertos. "Todavía no tenemos ni idea de por qué ha pasado esto. Estábamos convencidos de que las familias de mayor renta invierten más, están más preocupadas por la educación de sus hijos y dedican más tiempo a ella. Pero son los alumnos los que más han caído. De momento, a mí lo único que se me ocurre es que son los hogares que más IA utilizan, con padres con niveles de estudios altos, en ocupaciones de servicio relacionadas con el conocimiento y en los que estos alumnos se exponen más a la IA", dice Gortázar. Para Gortázar, es urgente tomar decisiones "mucho más agresivas" y más concretas a la hora de excluir la tecnología en la infancia, dentro y fuera de las escuelas. Defiende también "simplificar y mejorar la calidad de los currículums educativos", y mejorar también la formación del profesorado. Se trata, a su juicio, de una "crisis de aprendizaje a nivel global" que afecta especialmente a occidente y que requiere una reflexión que involucre, ya no solo a la comunidad educativa, sino a toda la sociedad.