La vuelta al cole ha arrancado entre huelgas y movilizaciones del profesorado en distintas comunidades, pero el martes llegó un mazazo para la educación española. Los resultados de la última edición del informe del Programa para la Evaluación Integral de Alumnado (PISA) situaron al alumnado del país ante sus peores resultados desde que comenzó esta evaluación internacional: España retrocede en lectura, matemáticas y ciencias y queda por debajo de las medias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de la Unión Europea. La noticia vuelve a poner el foco sobre el estado del sistema educativo y abre un debate que va mucho más allá de las cifras. ¿Qué hay detrás de este desplome? ¿Qué factores explican el retroceso y hasta qué punto deben encenderse las alarmas?PublicidadEl informe PISA evalúa cada tres años las competencias en ciencias, lectura y matemáticas del alumnado de 15 y 16 años, al final de la educación obligatoria. En la edición del año pasado participaron unos 760.000 estudiantes, una muestra representativa de los cerca de 33 millones de alumnos de los 90 países analizados. En España, la evaluación alcanzó a 956 centros educativos y alrededor de 30.000 estudiantes de 4º de ESO. De acuerdo con los últimos datos, el país ha perdido 16 puntos en ciencias desde 2015, ampliando la distancia con la media de la OCDE. En lectura, también se sitúa por debajo del promedio internacional: -45 puntos desde 2015 frente a -27 puntos de la media. Entre 2022 y 2025, "se ha producido la caída más intensa", según explicó el secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa. El retroceso se repite en matemáticas, donde queda igualmente por debajo de las medias internacionales y europeas. "No es un promedio muy acusado, pero hay que reconocer que está por debajo", admitió de la Rosa.Antes de analizar las causas del batacazo y pese a la evidencia de que el rendimiento académico del alumnado español está por debajo de la media de la OCDE, los expertos consultados por Público afirman que conviene situar los datos en su contexto: España no está sola en esta caída. El descenso registrado por los estudiantes españoles sigue la misma dirección que la observada en el conjunto de la UE y en los 90 países participantes en el estudio. El deterioro, por tanto, trasciende las fronteras españolas y apunta a un problema de dimensión internacional. Los mismos expertos advierten de las propias limitaciones del informe PISA y recuerdan que "no evalúa la calidad de la educación española en toda su complejidad". "La prueba mide el desempeño de una muestra de alumnado en determinadas competencias y permite establecer comparaciones internacionales, pero no ofrece por sí sola una radiografía completa del sistema educativo".La dificultad de parar, leer y pensarEl informe pone el foco en un fenómeno que puede ayudar a explicar parte del retroceso: cada vez cuesta más leer despacio, concentrarse y enfrentarse a textos complejos. El alumnado presenta, en conjunto, un rendimiento más bajo en comprensión lectora, especialmente cuando las tareas exigen enfrentarse a textos largos y activar "procesos de nivel superior", como evaluar, reflexionar, recordar e integrar información procedente de distintas fuentes.PublicidadLos propios resultados apuntan a que el descenso podría estar relacionado con la "capacidad o disposición del alumnado para mantener una atención concentrada en tareas de lectura exigentes". Entre 2018 y 2025, la proporción de "lectores precisos y fluidos" cayó un 6%, mientras que los llamados "lectores apresurados" —aquellos que responden rápidamente, pero de forma incorrecta— aumentaron cinco puntos hasta alcanzar el 12% del total en el conjunto de la OCDE.La fotografía que dibuja PISA tampoco es especialmente alentadora en lo que respecta a la actitud hacia el aprendizaje. El informe detecta una correlación entre la evolución de la curiosidad del alumnado y los cambios registrados en el rendimiento lector. En España, el porcentaje de estudiantes que asegura sentir curiosidad por muchas cosas diferentes ha caído 3,2 puntos desde la anterior edición, hasta situarse en el 72%. También ha descendido en 3,3 puntos el de quienes afirman hacer un esfuerzo adicional cuando el trabajo se vuelve difícil, que se queda en el 68%. La media de la OCDE se sitúa, respectivamente, en el 73% y el 60%.Del 'smartphone' al 'chatbot': la tecnología bajo la lupaEn este contexto, Tue Halgreen, gerente sénior de proyectos de la OCDE y responsable del desarrollo y la implementación de PISA, sitúa el inicio de esta tendencia descendente en torno a 2015, coincidiendo con la consolidación de los smartphones. El responsable también ha señalado que los centros que prohíben el uso de teléfonos móviles registran una menor probabilidad de distracción y que existe una correlación entre un menor uso del móvil y un mejor rendimiento académico. Halgreen matiza, no obstante, que no puede establecerse una relación causal directa entre ambas cuestiones. Pero sí advierte que se trata de "un fenómeno que se acusa desde hace tiempo".PublicidadLa irrupción de la inteligencia artificial añade una nueva variable al debate. El informe no la presenta como una herramienta automáticamente beneficiosa o perjudicial: todo depende, en gran medida, de cómo se utilice. Y su presencia entre el alumnado ya está muy extendida. En España, el 54% de los estudiantes de 15 años utiliza chatbots de IA al menos una vez a la semana para aprender, frente al 46% de media en la OCDE. Los estudiantes españoles recurren especialmente a estas herramientas para investigar un tema nuevo —un 42%, frente al 31% de la OCDE—, resumir textos —40%, frente al 30%— y redactar borradores o trabajos —33%, frente al 29%—. El análisis apunta, sin embargo, a otro dato: en general, el alumnado que no utiliza chatbots para determinadas tareas obtiene mejores resultados que quienes sí recurren a ellos. Pero, una vez más, la OCDE llama a la cautela: se trata de una asociación estadística, no de una prueba de que el uso de la inteligencia artificial sea la causa directa de unas peores calificaciones.Los alumnos más favorecidos son los que más caenDentro de la variable tecnológica, el investigador y licenciado en matemáticas, Lucas Gortazar, introduce un nuevo elemento en su análisis de la última edición de PISA, publicado en su perfil de X (antes Twitter). Con las gráficas en la mano, sostiene que "quienes no usan la IA generativa para resumir o redactar puntúan +20, también descontando el nivel socioeconómico. Y quienes más la usan son los de ISEC (Índice Socioeconómico y Cultural) alto, justo los que más caen".Gortazar pone así sobre la mesa otra de las claves que atraviesan los resultados de PISA: el factor socioeconómico. En esta edición, sostiene que el mayor retroceso no se concentra entre el alumnado que partía de peores resultados, sino entre los estudiantes de nivel socioeconómico más alto. "En España, el cuartil socioeconómico más favorecido perdió 33 puntos en lectura, aproximadamente el doble que el resto de los grupos", expone. Un comportamiento que, según destaca, constituye uno de los fenómenos más novedosos que deja esta edición del informe.El patrón, puntualiza, también se reproduce en el mapa autonómico. Las comunidades que tradicionalmente encabezaban los resultados y presentan mayores niveles de renta son precisamente algunas de las que han registrado los descensos más pronunciados, como Euskadi y Navarra. En cambio, otros territorios que partían de posiciones más bajas han resistido mejor el deterioro, entre ellos Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha.Sin embargo, el informe también recoge la cara contrapuesta: las diferencias entre los centros públicos y privados se hacen más acusadas. Los segundos obtienen mejores resultados, aunque esta brecha se reduce considerablemente cuando se tienen en cuenta las desigualdades socioeconómicas de las familias. Y, si además se tienen en cuenta las diferencias en las características de los propios centros, el resultado se invierte: sería la educación pública la que obtendría mejores puntuaciones.Daniel Turienzo, experto: "El rendimiento educativo está estrechamente ligado al contexto social en el que crece el alumnado"En esta misma línea, Daniel Turienzo, doctor en Educación, asegura a Público que el rendimiento educativo está estrechamente ligado al contexto social en el que crece el alumnado. En su diagnóstico ocupa un lugar central la pobreza infantil. "Una gran parte de nuestros alumnos sigue criándose y desarrollándose en contextos muy vulnerables", señala. España mantiene, apunta Turienzo, tasas de pobreza infantil especialmente elevadas y destina, en comparación con la media europea, menos recursos a las políticas de familia e infancia. "Los propios directores de los centros reflejan que no disponen de los recursos adecuados para atender al alumnado en contextos de calidad", dice.PublicidadMás diversidad, mismos recursosLa diversidad de las aulas es otro de los factores que el informe PISA pone de relieve: el alumnado de origen migrante ha aumentado en España a un ritmo muy superior al del conjunto de la OCDE. En la península, el 20,3% de los estudiantes de 15 años tiene origen migrante, frente al 16,7% de la media en la OCDE. Además, esta proporción ha crecido un 64% desde 2018, mientras que en el conjunto de la OCDE el incremento ha sido del 25%. PISA constata que, en muchos países, el alumnado de origen migrante obtiene peores resultados que el alumnado no migrante, pero advierte de una cuestión fundamental: esa brecha no puede atribuirse al hecho de ser migrante. "Estos estudiantes presentan con mayor frecuencia un nivel socioeconómico más bajo y, además, hablan en casa una lengua diferente a la de la escuela, dos factores que pueden influir en su rendimiento".La atención a la diversidad en las aulas sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la educación española. Público recogió hace no mucho testimonios de docentes de distintas comunidades que advertían de la urgencia de reforzar los recursos para atender esta realidad y reclamaban más profesorado de apoyo, logopedas, pedagogos terapéuticos y personal auxiliar especializado en atención a la diversidad, así como la implementación de metodologías inclusivas.El acoso rompe su tendencia a la baja en EspañaEl acoso y el clima disciplinario aparecen en el informe PISA como dos cuestiones relevantes del entorno escolar. En España, el acoso sigue por debajo de la media de la OCDE, pero ha aumentado respecto a 2022, mientras que los problemas de ruido y desorden en clase son relativamente elevados. El 14% del alumnado español de 15 años declara haber sufrido alguna forma de acoso varias veces al mes o más, frente al 20% de media en la OCDE. En cuanto al clima disciplinario, el 39% de los estudiantes asegura que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o todas las clases de ciencias, frente al 31% de la OCDE. Además, el 30% afirma que sus compañeros no escuchan al profesor, frente al 29% de media. Un 16% señala que no puede trabajar bien en la mayoría o en todas las clases, aunque en este indicador España presenta mejores resultados que la media de la OCDE (19%).PublicidadEl parón de la pandemia Carmen Morillas, presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos Francisco Giner de los Ríos, enumera otros elementos que podrían estar detrás de la caída del rendimiento. La desigualdad social, la segregación escolar, el estado de las infraestructuras, los recursos de los centros, la atención a la diversidad o la salud mental del alumnado son, a su juicio, piezas imprescindibles para abordar un diagnóstico mucho más complejo. La pandemia pudo influir, reconoce, en la evolución de los resultados, pero no explica por sí sola el descenso. Tampoco las pantallas pueden convertirse en el único culpable. "Pueden estar afectando a la concentración, a los hábitos de lectura o a la forma de relacionarse con la información, pero sería excesivo atribuirles el desplome educativo".Alejandro Tiana, experto: "El informe PISA es un instrumento interesante y valioso, pero también limitado. Hay que tomarlo como tal"Alejandro Tiana, profesor emérito de Historia de la Educación en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), recupera la idea de que PISA no puede convertirse en la única fotografía de la educación. "Es un instrumento interesante y valioso, pero también limitado. Hay que tomarlo como tal". Tiana rechaza interpretar los últimos resultados como una "catástrofe" exclusivamente española. "No es una buena noticia, pero tampoco es que de repente se haya producido una debacle en España", matiza. El país, señala, no se encuentra entre los peor situados en relación con las medias de la Unión Europea y de la OCDE, aunque en esta edición haya pasado a situarse por debajo de ambos promedios. Para comprender qué ha ocurrido, Tiana considera necesario ir más allá del titular sobre la caída y analizar cómo se ha producido en cada país y territorio: si el descenso ha sido proporcional para todos, qué sistemas han resistido mejor y cuáles han empeorado más.
No son solo las pantallas: qué hay detrás del peor resultado histórico de España en PISA
Los alumnos españoles se sitúan por debajo del promedio internacional y europeo en ciencias, lectura y matemáticas, según la investigación.











