La investigación de la enseñanza que organiza la OCDE siempre es recibida como la gran evaluación de los sistemas educativos. Pero no todos los especialistas coinciden en su relevancia

Los alumnos españoles sacaron este martes la peor nota de su historia en el Informe PISA. Los resultados se sitúan en su nivel más bajo desde que el examen internacional comenzó a publicarse hace 26 años. Pese a su valor como termómetro, los expertos en educación disienten de su trascendencia para calibrar el estado del sistema educativo de España.

Lucas Gortazar, director adjunto de EsadeEcPol, defiende que PISA es una fuente de información entre muchas otras, parcial e imperfecta, pero útil y muy bien construida. Para Manuel Fernández Navas, profesor de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Málaga, la pretensión de la prueba nunca ha sido mejorar la educación.

Este martes se publicaron los resultados de PISA de 2025. Cuando en anteriores ocasiones España ha obtenido muy malos datos, incluso menos catastróficos que los de este año, el Ministerio de Educación veía una herencia de la pandemia, y la oposición, un fracaso de la Lomloe. Los sindicatos hablaron de falta de recursos y malestar docente; la concertada, de financiación; los partidarios de la evaluación, de exigencia. Las comunidades que salían bien paradas, lo que ahora apenas es el caso, explotaron sus ventajas, y las que no, adujeron excusas. De lo que se trataba era de encontrar en los datos una razón para seguir vendiendo el propio relato. También esta vez.