Alfredo Merino MadridActualizado Lunes,

septiembre

00:12Ha llegado el tiempo de hacerse con los nuevos libros de texto, afilar los l�pices, preparar las mochilas y probarse los uniformes quienes los llevar�n. Llega la vuelta al cole. A�n queda tiempo para una actividad familiar m�s que aconsejable: acudir a otra escuela donde grandes y chicos se aplican sin remisi�n a una asignatura llamada nostalgia. Los primeros la resucitar�n al sentirse chiquillos de nuevo, los segundos pueden aprender de sus mayores lo que es ese dulce sentimiento y descubrir c�mo estudiaban.El Centro de Cultura Contempor�nea CondeDuque propone una inmersi�n a tan singular aula con Yo fui a EGB, exposici�n de entrada gratuita. Incluida en los Veranos de la Villa, su �xito de p�blico (la han visitado m�s de 35.000 personas) ha animado al Ayuntamiento de Madrid a prolongar la apertura hasta el pr�ximo 20 de septiembre.No solo recorre el plan de estudios que da t�tulo a la muestra, va m�s all� y recoge referencias al ocio, la vida familiar, objetos y espacios cotidianos y culturales que marcaron a las generaciones espa�olas de los a�os setenta, ochenta y noventa.Un sistema educativo que marc� una �pocaEducaci�n General B�sica, EGB, fue el nombre del sistema educativo vigente en Espa�a que inclu�a ocho cursos de escolarizaci�n obligatoria. Establecida por la Ley General de Educaci�n de 1970, su �ltimo curso fue 1996-97.Una cocina inspirada en los a�os 70.ESTHER V�ZQUEZCorr�a 2010, cuando Javier Ikaz y Jorge D�az crearon una p�gina web que mostrara los a�os de aquel plan de estudios. �Quer�amos mostrarlo de una manera l�dica, ni hablando maravillas, ni diciendo que fueran malos�, cuenta Ikaz a GRAN MADRID. Fue un bombazo fulminante. El �xito se prolong� con un blog merecedor de varios premios y la publicaci�n de sucesivos libros. El fen�meno, ampliado con esta exposici�n itinerante ahora recalada en Madrid, ha creado una comunidad de nost�lgicos que se acerca ya a los dos millones de seguidores.Sus responsables no se atreven a concluir las causas de tal popularidad. �La nostalgia siempre despierta inter�s. Tambi�n que somos superblancos, no nos metemos en ning�n tipo de valoraci�n pol�tica. Solo queremos que sea una exposici�n familiar, que vengan los padres con sus hijos y les expliquen c�mo eran cuando eran ni�os como ellos�, concluye D�az. �Nos interes� hablar del costumbrismo pretecnol�gico. Todos los objetos reunidos son de aquella �poca. Mucha gente nos ha cedido cosas olvidadas en el trastero, tambi�n compramos objetos de segunda mano�, explica Ikaz. Suerte de arqueolog�a social donde es posible encontrarse el envoltorio de una bolsa de patatas fritas que ha aparecido en una obra, el cartel de Torrebruno surgido al derribar la pared de una casa o un tel�fono de pared desechado.Varios juegos infantiles antiguos.ESTHER V�ZQUEZUn kiosco de �poca, repleto con una panoplia rebosante de los peri�dicos, revistas y tebeos de entonces obliga al primer recalaje. Las portadas de Marca, Garbo, La Codorniz, Destino, Blanco y Negro, Triunfo y otras se reparten el espacio con las del TBO, Pulgarcito, Ol�! y DDT donde campan a sus anchas Carpanta, Zippi y Zape, el Capit�n Trueno, Gordito Relleno, las hermanas Gilda, Do�a Urraca y El Jabato. Los �xitos editoriales de entonces junto a las novelitas de Cor�n Tellado, Jos� Mallorqu�n y Marcial Lafuente Estefan�a.Del tocadiscos a 'Verano Azul'La exposici�n reproduce varias estancias de �poca. Una clase de Primaria es la primera. Los cuadernos de caligraf�a Rubio comparten pupitres con las lecturas de Anaya, sacapuntas, gomas de borrar y la caja Alpino de l�pices de colores.La cocina es otra pieza llamativa. Muebles, sillas y armarios pura Formica, platos Duralex de irrompible cristal, la cafetera Melitta, cajas de Cola Cao y las galletas Chiquil�n esperando el siguiente asalto infantil.El disfraz del popular personaje Espinete.ESTHER V�ZQUEZTal vez la pieza m�s admirable sea la salita de estar (entonces no se llamaba sal�n). Lugar de reuni�n familiar, sus peque�as dimensiones daban de s� para acoger al aparador donde se guardaba la vajilla de los domingos con el tocadiscos port�til encima; las enciclopedias jam�s le�das, junto al mueble bar de espejos donde aguardaban botellas de An�s del Mono y Soberano el momento de mojar alguna celebraci�n; el tresillo de escay al que quedaban pegaban las piernas infantiles de pantal�n corto; y la televisi�n, coronada con las figuritas de una sevillana y un torito, donde la Bruja Aver�a y Espinete llevaban a los infantes a los mundos de La Bola de Cristal y Barrio S�samo, o a la tristeza que les dej� Chanquete en aquel m�tico Verano Azul.�No entramos a juzgar aquellos a�os, si eran mejor o peor que los de hoy. Cuando eres ni�o no politizas las cosas, la exposici�n est� montada desde el punto de vista infantil�, concluye Ikaz. Visi�n infantil que resucita nostalgias y disfrutan ni�os y grandes.