Las notificaciones se acumulan en los grupos de mensajería donde muchas familias ceutíes reciben avisos del colegio de sus hijos. Al chat de Salma llegan notificaciones de padres y madres preocupados por el nuevo curso tras la crisis migratoria. Algunos dicen temer que algo les pase en su camino a la escuela, por la presencia de migrantes en situación irregular en las calles ante la falta de una respuesta de acogida rápida por parte del Gobierno central y el local. Otras familias ya han comunicado que no llevarán a sus niños a clase, pero Salma lee los mensajes con sorpresa, cuando ya casi tiene preparada la mochila de su niño para la vuelta al cole el próximo martes 8 de septiembre.
En la barriada del Príncipe, una de las que más ha notado la presencia de personas durmiendo a la intemperie y donde se están produciendo algunos ataques nocturnos de grupos de vecinos contra migrantes o entre ellos, la mujer asoma la cabeza a través de la puerta de su casa y evidencia su incomprensión ante el ambiente de pánico que percibe a su alrededor. “No pienso dejarle en casa. No sé si seré la única que le lleve, pero no entiendo ese pánico. Es solo ir a la escuela, y allí está con los profesores. Hasta han puesto seguridad. Ni que les fueran a matar”, dice la mujer, frente a un grupo de jóvenes migrantes que pasan las horas delante de su vivienda.













