La vuelta al cole este pasado martes de algo más de 16.000 estudiantes ceutíes ha supuesto un revulsivo para un sector que en estos momentos roza el pleno empleo en la ciudad autónoma: el de la seguridad privada. Desde el primer día de curso, su presencia es ya una más entre escolares y docentes. Y todo apunta a que se mantendrá, al menos, hasta que se halle una solución para la actual presión migratoria que atraviesa Ceuta.Tanto es así, que las ofertas de empleo copan los grupos de WhatApps de estos profesionales. Lo sabe bien Carlos Jaramillo Rodríguez, policía local, formador en la materia y propietario de la empresa del ramo Segurceuta. Según explica, tanto el Ministerio de Educación como el Gobierno de la ciudad autónoma han licitado contratos para garantizar la presencia de estos profesionales en los más de 30 centros educativos y escuelas infantiles de la ciudad. Su empresa, explica, ha logrado la adjudicación de siete de ellos.El objetivo de las administraciones es dotar a los centros "de un vigilante las 24 horas del día", confirma a este medio el dueño de Segurceuta. En la práctica esto supone garantizar el personal necesario para cubrir todos los turnos, descando incluido. Y la oferta que el máximo representante del sector en la ciudad autónoma ha puesto a rodar no deja lugar a dudas: "Se buscan vigilantes de seguridad para centros educativos con turno americano, descanso legalmente establecido y pago convenio".La realidad de la crisis migratoria ha revitalizado un sector para el que, antes del 31 de julio, existía un limitado mercado dentro de las fronteras ceutíes. "A raíz de la entrada de migrantes no hay vigilantes de seguridad en Ceuta", explica Jaramillo, que forma al año a 90 de estos profesionales, buena parte de los cuales se veían obligados sistemáticamente a poner rumbo a la Península.'La nueva normalidad'La preocupación de los padres por el regreso a las aulas de sus hijos tras casi seis semanas de rutinas alteradas, ha obligado a inaugurar el curso con la presencia de militares, efectivos policiales y vigilantes privados a las puertas y en el interior de los centros.Por el momento, no hay una fecha inmediata para que los escolares recuperen sus hábitos. Solo se sabe que los contratos licitados por la ciudad autónoma para la vigilancia en las escuelas infantiles finalizarán el 31 de diciembre. Los que dependen del Ministerio del Interior para lo propio en colegios e institutos carecen, a día de hoy, de fecha de finalización.