0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialPedro Sánchez se quedó ayer solo en el Congreso defendiendo la gestión de su Gobierno en Ceuta, por dos motivos esenciales: primero, porque es difícil secundar la posición que ha tenido el Ejecutivo en esta crisis, y segundo, que es lo peor para el PSOE, porque los grupos que le apoyaron en la investidura hace tiempo que han iniciado un distanciamiento de Sánchez, ya que no quieren verse arrastrados en su caída. Si el debate de ayer se hubiera producido al principio de la legislatura, es posible que la soledad socialista no habría sido tan evidente. Pero ayer, quien más quien menos, vio agotado el crédito del Gobierno y empezó a resignarse a una victoria de la derecha.Comparecencia de Pedro Sánchez, ayer, en el pleno del Congreso de DiputadosDani Duch / PropiasEl simbólico gesto de la ministra de Defensa, Margarita Robles, de negarse a aplaudir el anuncio de Sánchez de que iban a publicar todos los informes de inteligencia sobre la crisis es otra prueba que va en esta misma línea de desapego.Sánchez intentó ayer ser más empático con el pueblo ceutí de lo que lo fue en la única entrevista concedida durante esta crisis –el pasado lunes a la cadena Ser– y trató de marcar más distancias con las autoridades de Marruecos, pero el mal ya estaba hecho. El presidente español hizo más pedagogía sobre la necesidad de tejer una política exterior prudente en un contexto tan difícil. El problema es que los ánimos están muy encendidos y la opinión pública no está para estos detalles de diplomacia. El argumento de Alberto Núñez Feijóo fue acusarlo directamente de ser víctima de un chantaje por parte de Marruecos. Está claro que el régimen alauita tiene la sartén por el mango y Sánchez no se puede permitir unos discursos tan agresivos con Rabat como los que hace hoy el PP desde la oposición.Al presidente socialista le perseguirá su decisión de desaparecer del foco mediático durante el mes de agosto, mientras la ciudad autónoma vivía una situación de caos e inseguridad. Y seguramente esta imagen es injusta porque, si hay un político que ha demostrado tener una gran capacidad de trabajo y dedicación, es él. Pero se le recordarán sus largas vacaciones de este 2026.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992
Las largas vacaciones del 26, por Jordi Juan
Pedro Sánchez se quedó ayer solo en el Congreso defendiendo la gestión de su Gobierno en Ceuta, por dos motivos esenciales: primero, porque es difícil secundar la posición que ha tenido el Ejecutivo en esta crisis, y segundo, que es lo peor para el PSOE, porque los grupos que le...














