02/09/2026 00:05 Actualizado 02/09/2026 00:20 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialPedro Sánchez tiene una nueva oportunidad mañana en su comparecencia en el Congreso para explicar la compleja situación que se vive en Ceuta y las tremendas dificultades para resolver el conflicto. Después de su intencionado silencio durante el mes de agosto, su entrevista a la cadena Ser del pasado lunes fue una huida hacia adelante donde no asumió ningún error de los servicios de inteligencia, ni habló con claridad de las enormes dificultades que se va a encontrar el Gobierno para expulsar a los migrantes que todavía permanecen en Ceuta.Porque se tiene que explicar bien a la opinión pública que muchos de estos miles de migrantes no podrán ser devueltos a Marruecos por muy diversas razones. Y que, una vez censados, si no se pueden quedar en Ceuta, deben de ser trasladados a la Península, algo a lo que se oponen la mayoría de las comunidades autónomas. Desaparecer por arte de magia no va a ser posible.Policías controlan a un numeroso grupo de migrantes que se agolpa en el centro de acogida Loma del Colmenar, en CeutaAntonio Sempere / AFPCeuta es víctima de la invasión sufrida a finales de julio, pero también lo es el Gobierno de España. Y, por eso, estaría bien que Sánchez evitase eufemismos y no minimizase la crisis. La entrada en Ceuta de más de 70.000 migrantes fue una acción premeditada cuyas consecuencias podrían ser mucho peores si la inmensa mayoría de los asaltantes no hubiera vuelto a cruzar la frontera.Toca hablar claro y admitir, por ejemplo, que hay que pactar sí o sí con Marruecos, guste o no guste, porque es el que tiene que aceptar a muchos de los migrantes que siguen en Ceuta y el que puede frenar otra invasión como la sufrida en un futuro. Veríamos cuál sería la reacción de muchos patriotas que estos días claman desde la oposición si hoy estuvieran en el Gobierno. Finalmente, el comentario de Sánchez sobre la prevista visita del Rey a Ceuta tampoco fue muy acertado, ya que dio pie a interpretaciones que ayer la Moncloa se vio obligada a aclarar.En fin, la crisis de Ceuta es muy grave y no se va a solucionar en breve. Quizás lo mejor es explicarlo con claridad y asumir que Ceuta y Melilla están expuestas a una situación de inseguridad no por cuestiones políticas, sino por pura y simple geografía.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992