"Ceuta es España hasta la médula, lo avala la historia y lo acredita el derecho". Con esta frase del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, concluye el testimonio de Ana Gutiérrez Simón, una santanderina afincada desde hace seis años en Ceuta. Tras un mes de incertidumbre, marcado por la entrada masiva e incontrolada de miles de extranjeros, esta cántabra rompe el silencio para narrar la "auténtica locura" vivida al otro lado del Estrecho y solicitar la solidaridad de su tierra.
El testimonio de Gutiérrez se enmarca en la víspera de la jornada de movilizaciones convocada para este 2 de septiembre a las 20:00 horas, coincidiendo con el Día de Ceuta. Un total de 260 municipios de toda España -entre ellos los cántabros de Santander, Castro Urdiales, El Astillero, Santoña y Camargo- se concentrarán ante sus respectivos ayuntamientos bajo la iniciativa 'Por Ceuta'.
— ¿Cómo vivió los primeros momentos de aquellos días? ¿Dónde se encontraba cuando empezaron a llegar las primeras informaciones?
Durante toda la semana ya era habitual ver por las calles de la ciudad a inmigrantes que habían entrado de manera irregular. Las llegadas comenzaron el lunes de forma gradual, pero el jueves 30 de julio, hacia el mediodía, se nos comunicó que la situación estaba adquiriendo una dimensión masiva y preocupante. Yo me encontraba trabajando en la oficina y, ante el creciente alboroto y la incertidumbre, nos enviaron rápidamente a casa para teletrabajar por motivos de seguridad. En aquel momento se hablaba de más de 30.000 personas en una ciudad de apenas 83.000 habitantes, una cifra que fue aumentando muy rápidamente y llegó a superar las 80.000 al finalizar el día. Imaginad… La sensación era de auténtica locura y angustia. En Ceuta no entra tanta población de golpe; era un caos absoluto, la sensación era totalmente de alarma. En mi caso, la preocupación era aún mayor porque tengo una hija de solo diez meses, así que fui a recogerla a la escuela infantil rápidamente y nos fuimos directamente a casa.














