Actualizado Jueves,

agosto

11:00La ciudad aut�noma de Ceuta vive una situaci�n de m�xima crispaci�n social y pol�tica un mes despu�s de la entrada masiva de cerca de 80.000 inmigrantes a finales del pasado mes de julio. En las �ltimas horas, la acumulaci�n de incidentes nocturnos y las manifestaciones de car�cter multitudinario han puesto al l�mite la seguridad en la regi�n, obligando a las autoridades a realizar un llamamiento urgente a la calma y a evitar que la violencia se apodere de las calles.La alerta de seguridad se activ� durante la madrugada tras registrarse altercados directos que han requerido la intervenci�n de las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa ha confirmado que durante la noche se ha producido la detenci�n de varios migrantes por apedrear un veh�culo militar. Asimismo, la vicepresidenta segunda de Ceuta y consejera de Hacienda, Transici�n Econ�mica y Transformaci�n Digital, Kissy Chandiramani, detall� que en torno a las 5:00 horas se produjo "un incidente" en la barriada de Benz� en el que se vieron involucrados "algunos inmigrantes y tambi�n militares".Ante la gravedad de los acontecimientos, Chandiramani ha instado a la poblaci�n a mantener la calma y a evitar respuestas violentas, pidiendo "unidad" ante el derecho leg�timo a manifestarse, pero reclamando que se haga "siempre en un ambiente de tranquilidad porque esa alta crispaci�n no lleva a ning�n sitio". La consejera advirti� con firmeza: "La tensi�n en la ciudad de Ceuta es muy elevada y creo que entre todos nosotros como entidades pol�ticas, instituciones y medios de comunicaci�n debemos llamar a la calma porque esta tensi�n puede llevarnos a donde nadie quiere que estemos".Sin embargo, las peticiones institucionales no han podido contener la indignaci�n vecinal. M�s de dos mil ceut�es se echaron a la calle el mi�rcoles para denunciar lo que califican como el �abandono� y la �inacci�n� del Ejecutivo central. Portando banderas de Espa�a y de Ceuta, la marea de manifestantes parti� de la barriada de O'Donnell, concentr�ndose frente al Hospital Militar —uno de los espacios seleccionados para el alojamiento temporal— para mostrar su rechazo frontal al uso de instalaciones p�blicas locales. La marcha continu� por Puertas del Campo y concluy� ante la Delegaci�n del Gobierno con gritos un�nimes que exig�an la dimisi�n del delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel �ngel P�rez Triano, y del presidente del Gobierno, Pedro S�nchez. Durante la concentraci�n se corearon consignas como �Ceuta no se vende, Ceuta se defiende�, �Un caballa nunca se rinde� y �Ceuta no es un CETI�. Mientras los ciudadanos protestaban en el exterior denunciando la �inacci�n del Gobierno�, en el interior del edificio oficial se celebraba una reuni�n de urgencia para abordar la crisis migratoria, presidida por el ministro de Pol�tica Territorial, �ngel V�ctor Torres. El descontento entre los asistentes era palpable, bajo el lema de �el pueblo salva al pueblo�. Algunos expresaban el temor en el que viven sumidos: �No podemos ni salir a la calle�. Otros elevaban el tono advirtiendo: ��T� sabes lo que es vivir encerrados por miedo? Se acab�, ahora el miedo lo impartimos nosotros�. La tensi�n deriv� en incidentes m�s graves cuando un grupo de aproximadamente 200 manifestantes rompi� el cord�n policial al grito de �invasores expulsi�n� para dirigirse a la playa de El Trampol�n, zona donde pernoctan habitualmente decenas de migrantes. En el arenal se vivieron momentos de alta tensi�n con insultos y amenazas como �Si no se quieren ir, los echaremos nosotros� o �Marcharos, hijos de puta�, lo que oblig� a los agentes de la Polic�a Nacional a efectuar disparos disuasorios para impedir agresiones f�sicas directas ante la huida de los migrantes. Ante el despliegue de las fuerzas de seguridad, algunos de los presentes denunciaban que �Aqu� hay m�s polic�a que el d�a del salto�. La jornada de protestas concluy� de madrugada dejando al descubierto una profunda fractura social entre los propios vecinos de Ceuta. Mientras algunos radicales persist�an en su actitud hostil por el centro de la ciudad, otros manifestantes les reprochaban su comportamiento exclamando: "�No somos as�! �Parecemos delincuentes!". Las recientes aclaraciones del Gobierno central, asegurando que polideportivos u otras instalaciones solo se usar�n de forma excepcional y previo consenso, no han logrado calmar el malestar de una ciudadan�a profundamente dividida respecto a c�mo atajar la crisis. Ceutainmigraci�nMarruecos