La chispa que sitúa a Ceuta al borde del estallido social comenzó ayer a prender. Literalmente. Tras días en los que la crispación empezaba a desbordar la ciudad autónoma, la playa de Benítez se convirtió en la estampa que retrata el estado de la ciudad autónoma casi un mes después de la entrada masiva de más de 80.000 personas. Un cordón de antidisturbios separa dos realidades: delante de los policías centenares de ceutíes cada vez más hartos claman por la inmediata expulsión de los “invasores”; detrás de los agentes, también centenares de inmigrantes, desafiantes, muestran su intención de resistir, de no volver a su país. El humo, como de una olla a presión a punto de saltar por los aires, envuelve la playa. La humareda sale de las chozas del campamento que un grupo de vecinos han prendido, después de arrasarlo. Ni unos ni otros dan ya su brazo a torcer. Los manifestantes se van, la Policía se despliega, los magrebíes vuelven a levantar el asentamiento.La llamada a la calma del Gobierno central, a través del mando único en la crisis, Ángel Víctor Torres, cayó en saco rato. El ministro de Política Territorial fue sincero: “No puedo prometer devoluciones mañana”. Y es ahí donde está el fondo de la cuestión. Los ceutíes entienden que tras semanas con promesas que no se materializan no hay otro camino que “la expulsión de todos” los que llegaron irregularmente desde Marruecos. El mismo objetivo que persigue el Ejecutivo -con la salvedad de los menores de edad y los asilados-, pero el tiempo que se dan los ceutíes y el que maneja Moncloa no coincide. La paciencia a los primeros se les ha agotado. De ahí que el episodio de la quema de parte del campamento de inmigrantes fuese, por ahora, el último de la espiral de violencia en la que ha derivado el enfado de los caballas.Una patrulla detiene a doce inmigrantes por participar en una emboscada contra un vehículo militarTras una madrugada en la que se registraron cacerías de inmigrantes a manos de ultras, un grupo de marroquíes tendieron una emboscada planificada a un vehículo militar, cuya parte delantera terminó destrozada. Según fuentes policiales, en torno a las 5:30 horas entre 30 y 40 personas que se encontraban agazapadas alrededor del puesto de vigilancia establecido en el barrio de Bezú rodearon al transporte de las fuerzas armadas con palos y piedras de grandes dimensiones. La violencia de los agresores provocó la huida a píe de los cuatro militares del Grupo de Regulares número 54 que iban en el vehículo. Mientras trataban de ponerse a salvo, según las mismas fuentes, recibieron pedradas, que les provocaron heridas leves por las que tuvieron que ser atendidos. La Policía Nacional que salió en auxilio de los uniformados logró detener a 12 de los presuntos agresores. Las imágenes del vehículo con las lunas rotas corrieron como la pólvora entre grupos de vecinos en WhatsApp, provocando una gran indignación.Como también se viralizó la convocatoria para impedir que se repartan más alimentos entre inmigrantes en la Playa del Trampolín. Un centenar de vecinos acudieron a la llamada, realizando una sentada en la mitad de la avenida que provocó que el convoy de la Cruz Roja se tuviese que dar la vuelta. Con el lema por bandera “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, los manifestantes consideraban que “si se sigue alimentando” a las personas que entraron irregularmente “nunca volverán a su país”. Expulsión inmediata o asfixia. Finalmente, la comida (y el agua) pudo ser repartida, como cada tarde, gracias a otro fuerte despliegue policial en los accesos al Trampolín. Y cuando todas las miradas estaban puestas en los vehículos de Cruz Roja, llegó el asalto a la Playa de Benítez, donde las chozas quedaron reducidas a cenizas.Un grupo de vecinos bloquea un camión de Cruz Roja para evitar que entregue comida en los asentamientosLa escalada de tensión ha tenido como punto de inflexión el posible uso de los polideportivos de Ceuta como centros de acogida de inmigrantes. El Gobierno los plasmó, uno a uno, en el Boletín Oficial del Estado, pese a que solo se recurriría a ellos en casos de extrema necesidad. Pero esto fue visto por los vecinos como la gota que ha colmado el vaso.Con esta situación, el Gobierno ayer pisó el acelerador en su plan para “agilizar” los trámites que permitan gestionar las devoluciones –o los asilos-. El problema, como se sinceró Torres, es que no será inmediato. Pero el Ministerio del Interior ordenó reforzar el dispositivo encargado de realizar el ‘triaje’ de las personas migrantes que siguen en Ceuta con la apertura de nuevas líneas de trabajo policial en el Centro de Acogida Temporal de Extranjeros (CATE) provisional. Hasta ahora, las labores de identificación y reseñas de migrantes se estaban realizando en la Jefatura Superior de Ceuta y en el puesto fronterizo, pero se estaba priorizando a los menores.Interior refuerza el dispositivo de 'triaje' para “agilizar” el asilo de migrantes o las devolucionesAhora es el turno de los adultos. Hay 1.800 camas ocupadas, pero se necesita más. Muchas más. El plan gubernamental pasa por acogerlos en nuevos espacios habilitados: por razones humanitarias, pero también para poder tenerlos a mano, localizados. Para cuando se resuelvan sus expedientes.Es cuestión de tiempo. Está por ver si la mecha da margen antes de arder por completo.La ciudad entierra a las últimas víctimas de El TarajalEn el cementerio musulmán de la mezquita de Sidi Embarek descansan ya los cuerpos de las 88 víctimas que la Guardia Civil logró recuperar del mar tras la entrada masiva de inmigrantes que comenzó el pasado 30 de julio. Ayer, a última hora de la tarde, un centenar de personas fue testigo del entierro de 12 personas que fallecieron en torno al espigón del Tarajal. Entre ellas, la única mujer sin vida localizada por el Instituto Armado.Los cuerpos identificados no llegan a la decena. A los que sí se ha logrado poner nombre y apellidos, Marruecos se ha negado a repatriarlos. Por lo que debido al estado de putrefacción de los cuerpos, se procedió a darles sepultura en un recinto que tuvo que ampliarse de modo exprés, con nichos de hormigón construidos a toda prisa. Hasta entonces, los cadáveres han sido custodiados en una morgue improvisada en los terrenos del antiguo Hospital Militar en camiones frigoríficos. Los cuerpos no identificados han sido enterrados en bolsas blancas con unos dígitos, por si en un futuro algún familiar busca a sus allegados. / J. VeraJoaquín VeraPeriodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo Ver más artículos Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo