La cuarta paredLa ciudad aut�noma es hoy un caldo de cultivo para un desencanto antisistema similar al que se vio despu�s de la danaVoluntarios de Cruz Roja trabajan en las labores de atenci�n a los inmigrantes que a�n permanecen en Ceuta.AFPActualizado Martes,

agosto

23:07Audio generado con IAEl presidente de Ceuta, Juan Jes�s Vivas, ha denunciado durante las �ltimas semanas la situaci�n de abandono en la que se encuentra la ciudad. Tambi�n sus vecinos vienen se�alando la dejaci�n de funciones por parte del Gobierno. Es una queja que hemos escuchado en los �ltimos veranos durante los grandes incendios y que, sobre todo, nos devuelve a los d�as de la dana de Valencia. Pero, a diferencia de lo ocurrido entonces, en Ceuta no hay un problema de competencias ni de descoordinaci�n entre administraciones: tanto el control de las fronteras como la sanidad de la ciudad aut�noma dependen directamente del Gobierno central.Hace dos a�os, en Valencia, se populariz� una frase que apareci� pintada en los muros de Paiporta -�solo el pueblo salva al pueblo�-, junto a las im�genes de voluntarios sacando barro con cubos. La consigna, amplificada en las redes por grupos de extrema derecha, expresaba una cr�tica radical a un Estado percibido como ausente: si las instituciones no est�n cuando se las necesita, solo queda la gente. Ceuta es hoy un caldo de cultivo para un desencanto antisistema similar.Lo curioso de la frase es que durante buena parte del �ltimo siglo perteneci� al imaginario de la extrema izquierda. Circul� en c�rculos de ayuda mutua de tradici�n anarcosindicalista y despu�s se convirti� en consigna de las izquierdas socialista y comunista iberoamericanas y del peronismo argentino. Ch�vez la reivindic� a finales de los 90. En Espa�a, hace apenas una d�cada, todav�a era munici�n expl�citamente de izquierdas: en 2014, Los Chikos del Ma�z la utilizaron en un verso contra el PSOE, al que acusaban de haber traicionado al pueblo que segu�a vot�ndolo.�Solo el pueblo salva al pueblo� parece no tener ideolog�a propia. Es un term�metro de la desconfianza hacia las instituciones, y ese estado de �nimo puede hablar en cualquier lengua pol�tica. Lo que ha cambiado no es el mensaje, sino qui�n lo grita. Hace diez a�os era la izquierda antisistema contra el PSOE. Hoy esa tradici�n ha llegado al Gobierno de la mano de Sumar, y es la derecha antisistema la que agita la misma consigna contra S�nchez. La protesta no ha desaparecido: ha cambiado de bando. Ceuta deber�a servir de advertencia a la izquierda. Cuando una poblaci�n siente que el Estado la abandona, alguien termina convenci�ndola de que tambi�n debe abandonar al sistema.