Fare casinoS�nchez, y esa es la gran haza�a de los inmigrantes, est� paralizado. Las vacaciones camuflan su destino: no es cinismo sino incapacidadS�nchez y Vivas, durante las primera horas de la crisis en CeutaEfeActualizado Jueves,

agosto

00:10Audio generado con IAYA hemos alcanzado el punto de no retorno. Bueno. M�s bien el Gobierno, con su S�nchez traspapelado en Andorra, ha llegado al m�ximo de su capacidad para esconder las crisis justo con la invasi�n de Ceuta. Hizo falta el asalto a la frontera de 80.000 inmigrantes para debilitar la factor�a de realidades paralelas instalada en Moncloa. No alcanza el relato, ninguna ocurrencia puede oponerse a la realidad, por muy elaborada, chisporroteante o cegadora que sea, los testimonios de los vecinos acaban por desbordarse. Ning�n guionista puede suministrar a los opinadores sincronizados material comparable a la historia de la chavala que hace deporte con gas pimienta guardado en las mallas, dispuesta a ahuyentar a las criaturas criadas en la cautividad sexual, tan claustrof�bicamente hombres.Tambi�n hace aguas la unidad alrededor de S�nchez. Contaba hasta aqu� con el aliento de los suyos, la primera l�nea del sanchismo era fiel, S�nchez era un t�tem, un papa laico, el pu�o que muerde la rosa. Sus posiciones no est�n fijadas con la autoridad de siempre. Aquel tuit del ministro del Peloteo, o sea, �scar Puente, queda como monolito de este fracaso. �Otra crisis solucionada por Pedro S�nchez�, escribi� un d�a despu�s del asalto a la frontera. Frecuentar a S�nchez provoca malformaciones. Que alguien hiciera su trabajo en las primeras horas cr�ticas, una funcionaria inform� de la llegada de los primeros 50.000, es una se�al de debilidad en un lugar a prueba de profesionales.La baraka y narcisismo o el narcisismo y la baraka han abandonado al l�der. Las cosas salen del rev�s. Parece imposible amordazar a Margarita Robles. El presidente de Ceuta contiene las virtudes de las que nunca hizo acopio el presidente del Gobierno. Los errores no forzados, como el jugador cansado que ya no alcanza a devolver la pelota, empiezan a ser frecuentes. S�nchez, y esa es la gran haza�a de los inmigrantes, est� paralizado. Las vacaciones camuflan su destino: no es cinismo sino incapacidad.Hasta ahora nada hab�a desactivado a S�nchez. Ni el coronavirus, ni las v�ctimas de su tenebrosa gesti�n de los tiempos en la Dana, ni los afectados por el volc�n, ni el descarralimiento de Adamuz. Por Ceuta se diluye el pol�tico escapista, acerc�ndolo a la pregunta crucial, todav�a, tantos a�os despu�s, sin responder: �qu� le debe el PSOE a Marruecos?