A comienzos de curso de un a�o electoral, jam�s ha estado el poder ejecutivo tan alejado de su zona de confort.Se acaba el par�ntesis estival que, por obra y gracia de Marruecos, ha tenido a los ciudadanos de Ceuta en vilo y a sus sanitarios y sus fuerzas de seguridad sin medio minuto de descanso. Se hunde sin remedio la reputaci�n del Gobierno porque lo que ahora comienza es todo menos una rentr�e pol�tica m�s.Rabat, el "socio fiable" de Madrid, ha reabierto el contencioso sobre su derecho a ocupar las plazas espa�olas en �frica y con total descaro ha permitido un ataque frontal a la mayor de ellas. Pero el Gobierno de Pedro S�nchez niega la mayor e insiste en que la normalidad se reimpuso r�pidamente en la "espa�ol�sima" Ceuta. Y Moncloa ha esperado hasta ma�ana para convocar un Consejo de Ministros. El desasosiego ciudadano por lo que hace uno y no hace el otro es comprensible.Tambi�n ma�ana Margarita Robles, titular de Defensa, comparecer� ante la correspondiente Comisi�n en el Congreso de los Diputados. Es la primera de hasta seis ministros que, mal que bien, dar�n la cara sobre la crisis/no crisis de Ceuta a lo largo de esta semana en la sede parlamentaria. Todos han realizado visitas fugaces a la ciudad aut�noma en las semanas pasadas y han tenido que soportar el abucheo del p�blico ceut�. Pero lo duro viene ahora.Nunca tantos ministros, uno tras otro, y un d�a s� y el siguiente tambi�n, han tenido que rendir tantas cuentas sobre un asunto que, quiera o no S�nchez, tiene tant�sima envergadura. �C�mo es que entraron ilegalmente en Ceuta casi tantos marroqu�es en edad militar como poblaci�n residente tiene la ciudad espa�ola? A comienzos de curso de un a�o electoral, jam�s ha estado el poder ejecutivo tan alejado de su zona de confort.Lo previsible es que ma�ana en la comisi�n de Defensa los portavoces del Partido Popular y de Vox le har�n en primer lugar a Robles la misma pregunta que le har�n a Fernando Grande-Marlaska cuando comparezca ante la Comisi�n de Interior el viernes de esta semana, �ltimo d�a del mes de agosto.�Supo la ministra de Defensa, a trav�s de los servicios de inteligencia que reportan a ella, que se preparaba una avalancha migratoria sobre Ceuta los d�as 30 y 31 de julio? Y si lo supo, �transmiti� la informaci�n al presidente del Gobierno? �Lo supieron los dem�s miembros del Consejo de Ministros, y, muy concretamente, lo supo el titular de Interior?Esto es lo que quieren saber todos los espa�oles. A lo largo de este mes Robles ha dicho que s� estaba enterada de lo que se coc�a en la frontera de Ceuta con Marruecos y el ministro del Interior ha dicho que no sab�a nada. �De verdad? Junto con las lamentaciones por la ola de calor, esta contradicci�n -qui�n supo qu� de una inminente invasi�n marroqu�- ha dominado las conversaciones que se han venido celebrando en el chiringuito de la playa.Mientras que la discordancia no se aclare solo cabe llegar a una de dos explicaciones: o miente Robles, que es juez, o miente Grande-Marlaska, que tambi�n lo es; si no miente ninguno es porque la ministra de Defensa se guard� para s� la informaci�n que hab�a recibido. No hay que darle m�s vueltas al asunto.Llegar a cualquiera de estas conclusiones es tocar las teclas m�s desafinadas en la m�sica que divulga el sanchismo. Lo que define el paso de Pedro S�nchez por el poder es la mendacidad compulsiva y esto es de idiotas porque la verdad siempre se acaba sabiendo. A la tercera o cuarta ya no vale decir que se ha cambiado de opini�n ante nuevas circunstancias. El falso relato retorna y golpea a quien lo lanz� con la fuerza de un bumer�n.El desorden tambi�n define al sanchismo. Este es un fallo inevitable cuando se trata de un gobierno de coalici�n cogido con pinzas que est� presidido por un eg�latra que anda parco de principios. Antes o despu�s todo proyecto de gobierno presidido por un altanero reincidente acaba condenado por la falta de coordinaci�n entre sus diversos palmeros.En este mes de agosto la ausencia de consonancia ante una situaci�n grav�sima ha sido flagrante. S�nchez opt� por permanecer en Lanzarote. Ha vivido el caos desde lejos y, con elecciones generales a un a�o vista, su apat�a seguramente le saldr� muy cara. En el chiringuito de la playa no hab�a quien le defendiera. Se dir� que ya todo le da igual al presidente del Gobierno.Ante la crisis, otro hubiera creado de inmediato un mando �nico y enviado a Ceuta a cuantos sanitarios, militares, polic�as y dem�s funcionarios hiciesen falta. Hombro con hombro junto al veterano presidente de la ciudad aut�noma, se hubiera puesto al frente de todos ellos. Y se hubiera reunido con sus �ntegros y probos socios europeos.Esta es la �ltima rentr�e que preside S�nchez.