EditorialEl 82% de los socios europeos se revuelve contra el presidente del Gobierno y exige m�s control en las fronteras para contener los flujos irregularesPedro S�nchez, presidente del Gobierno, en Ceuta.AFPActualizado Domingo,

agosto

00:00Audio generado con IALa grav�sima crisis migratoria desatada en Ceuta ha abierto una fractura pol�tica de enorme calado en el seno de la Uni�n Europea. La onda expansiva internacional de las im�genes del asalto masivo a la frontera espa�ola no s�lo ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del l�mite sur comunitario, sino que ha desencadenado una reacci�n diplom�tica sin precedentes contra la gesti�n del Gobierno de Pedro S�nchez. La carta remitida al Consejo Europeo y a la Comisi�n por 22 Estados miembros, encabezados por Italia y Dinamarca, constituye una severa enmienda a la pol�tica migratoria espa�ola.La iniciativa de Giorgia Meloni y de otros 21 dirigentes europeos cobra a�n mayor relevancia por producirse despu�s de la misiva enviada a la presidenta de la Comisi�n por S�nchez, en la que el presidente acusa con una inusitada dureza a algunos de los socios europeos de �ego�smo� e incluso de actuar de forma �ilegal�. Quien pretend�a erigirse en referente moral se halla ahora cuestionado por una amplia mayor�a de gobiernos que reclama lo contrario: m�s control de las fronteras para contener los flujos irregulares.El origen de este aislamiento no puede desvincularse del adanismo con el que el presidente ha impulsado una regularizaci�n masiva ejecutada de forma improvisada y opaca. El volumen de solicitudes, cercano ya a 1,2 millones frente al medio mill�n anunciado, refleja la magnitud de una iniciativa desarrollada al margen del consenso europeo. Ahora el bloque de pa�ses encabezado por Italia y Dinamarca, adem�s de reprochar a S�nchez su oportunismo, subraya la necesidad de asumir la gesti�n migratoria como un elemento nuclear de la seguridad comunitaria.Al margen de la posici�n de la UE, existe una responsabilidad ineludible del Gobierno. Resulta imprescindible esclarecer por qu� fallaron los sistemas de inteligencia que deb�an anticipar una crisis de semejante magnitud. Las primeras investigaciones apuntan a un papel determinante de Rabat, lo que sit�a los acontecimientos en una dimensi�n geopol�tica que trasciende tanto la actuaci�n de las mafias como las consecuencias de la reciente jurisprudencia sobre las devoluciones en Ceuta y Melilla. El Ejecutivo, especialmente los ministros del Interior y de Defensa, deben ofrecer explicaciones detalladas ante un episodio que ha comprometido la seguridad de los ceut�es. El Gobierno tambi�n tendr� que aclarar por qu� ha empezado a instalar barreras de contenci�n en Ceuta dos a�os despu�s de la sentencia del efecto llamada. Es tan incomprensible esta demora como el empe�o de Moncloa en alabar�cooperaci�n leal de Marruecos pese a su instrumentalizaci�n indisimulada del flujo migratorio y pese a la cesi�n del Gobierno con respecto al S�hara, un cambio de posici�n ejecutado sin consenso y al margen del Congreso.Convertir la inmigraci�n, uno de los grandes retos estrat�gicos de Europa, en un instrumento de polarizaci�n s�lo conduce al debilitamiento de la posici�n espa�ola justo cuando m�s necesaria es la unidad europea.