La ciudad autónoma de Ceuta y su frontera vivió este jueves su peor crisis migratoria en su historia, con la entrada masiva de entre 50.000 y 60.000 inmigrantes procedentes de Marruecos, que provocaron un colapso en materia de seguridad e imagen internacional y que ha golpeado directamente a un Gobierno que ahora ve cómo la mayoría de sus socios comunitarios lo señalan con el dedo.Ahora que la gran parte de los inmigrantes ha regresado a Marruecos —sostiene el Gobierno— y Ceuta va regresando poco a poco a la normalidad, el Ejecutivo tiene una difícil papeleta, la diplomática, después de que 22 países de la Unión, liderados por Italia, Alemania o Dinamarca, mostraran su estupor ante lo ocurrido en Ceuta.En una misiva, estos países apuntan sin ambages al Ejecutivo de Sánchez como el responsable de lo ocurrido: sostienen que políticas como la regularización de un "número muy elevado" de inmigrantes pueden actuar como "factores de atracción" y plantean reforzar sus fronteras interiores tras el incidente en Ceuta. Italia, de hecho, ha sido la más beligerante en este sentido, en tanto ha reintroducido controles para los ciudadanos no comunitarios que viajen de España al país transalpino.Los líderes de los países descontentos con Madrid han pedido una reunión urgente de los ministros de Interior de la Unión, algo que ya había solicitado España tras comprobar la reacción de sus socios ante una crisis sin precedentes. El martes, por videoconferencia, se celebrará este encuentro, que promete ser tenso.Cero críticas a MarruecosMientras, la postura del Gobierno tras la grave crisis de este jueves ha ido más encaminada a afear a sus socios europeos, en especial a Italia, su reacción, que a pedir explicaciones a Marruecos por un suceso que no tiene precedentes en la larga y convulsa historia de Ceuta como frontera sur de España y la UE con el país alauí y África.Este sábado, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, utilizaba adjetivos como "egoísta" e "irresponsable" y conceptos como "mala fe" o "ignorancia" para los socios europeos que han mostrado su preocupación por lo ocurrido en Ceuta.En cambio, dijo sentirse "muy satisfecho" con Marruecos, y alabó la coordinación entre Madrid y Rabat para sofocar la crisis desatada el jueves. "Marruecos no es ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España, es un socio absolutamente fiable", dijo Marlaska, que de nuevo apuntó a supuestas mafias como las responsables del asalto fronterizo.El viernes, Pedro Sánchez, que este sábado inició sus vacaciones en La Mareta (Lanzarote), también eludió el más mínimo atisbo de crítica a Marruecos, y de hecho reinvindicó la cooperación española con el gobierno alauí, apuntando también a las supuestas mafias de trata de seres humanos como las culpables.