El regreso a Marruecos de “la práctica totalidad” de quienes entraron irregularmente en Ceuta, según resaltó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, no logró rebajar la tensión política que generó en Europa esta crisis migratoria. Lo que comenzó la noche del jueves como una reacción impulsiva del Gobierno de Giorgia Meloni, acabó convirtiéndose en una ofensiva política contra España respaldada por varios ejecutivos europeos, lo que provocó una contundente respuesta de Pedro Sánchez, que ayer visitó Ceuta y denunció “la violación y el ataque a la integridad territorial de España”.Pero no impidió que varios gobiernos, especialmente conservadores, reclamaran a Madrid un endurecimiento de su política migratoria, con la que son tradicionalmente críticos.A la posición de Meloni se fueron sumando ayer Polonia, Finlandia, Austria, la República Checa y Dinamarca. La propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió de que “no podemos permitir que nadie entre en nuestra Unión sin respetar nuestras normas”.Frente a este bloque, el francés Emmanuel Macron mantuvo una conversación telefónica con Sánchez para trasladarle su solidaridad, aunque Francia decidió mantener reforzados los controles en sus fronteras —ya vigiladas por la cumbre del G-7—. Un respaldo más explícito llegó del presidente del Consejo Europeo, António Costa.Y, era previsible, también intervino Washington. “También nosotros tendremos una invasión como la de Ceuta si ganan los demócratas”, afirmó el presidente Donald Trump.Italia anunció finalmente la suspensión del tratado de Schengen con España y, a medida que crecía la presión que exigía a España una gestión más dura de sus fronteras, Sánchez replicó con contundencia: “La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos, no”. Y esgrimió las cifras de entradas irregulares registradas por Frontex entre 2021 y 2026: 478.600 por Italia, 340.600 por la ruta de los Balcanes occidentales, 259.800 por Grecia, 234.760 por España y 48.000 por la frontera oriental. “No es momento de dividirnos. Es momento de seguir construyendo una UE fuerte y unida”, avisó.El jefe del Ejecutivo denuncia “la violación y el ataque a la integridad territorial de España”Ya por la tarde, la determinación italiana sobre las fronteras con España se fue relajando. “No afectará al turismo”, se apresuró a aclarar el Ejecutivo italiano, tras la inquietud generada entre miles de viajeros en plena temporada estival.El objetivo de Meloni es convertir el pulso en una iniciativa de alcance europeo. Y en ese contexto se enmarca la conversación telefónica que ayer mantuvo con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen.Albares también respondió: “La integridad del espacio Schengen está absolutamente garantizada. Basta de confusión interesada”, replicó. “No es una invasión”, advirtieron en la Moncloa. Más bien lo asimilaron a un día de fiesta estudiantil, con una improvisada explosión de júbilo alentada por las redes sociales y unas mafias que expandieron el bulo –basado en un fallo del Tribunal Supremo– de que se podía cruzar a España y habría papeles para todos. Pero con la trágica consecuencia de 57 fallecidos.Desvanecido el sueño, de las cerca de 50.000 personas, en su mayoría chavales solo armados con un móvil, que el jueves se habían sumado a la aventura, más de 48.300 habían regresado a Marruecos a media tarde de ayer, según Interior.“La práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta” según afirmó ya por la noche el ministro Albares que recordó que “no es posible trasladarse de Ceuta y Melilla a la Peninsula sin identificarse en un control de policía. La integridad del espacio Schengen está absolutamente garantizada. Basta de confusión interesada”.El PP y Vox sí coincidieron en denunciar una “invasión”, de la que culparon a Sánchez y su regularización de inmigrantes como efecto llamada. Incluso algunos dirigentes ultras instaron a la “caza” del inmigrante.El jefe del Ejecutivo denuncia “la violación y el ataque a la integridad territorial de España”El ambiente estaba así ya muy cargado cuando Sánchez llegó a Ceuta con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. La mayoría de comercios estaban cerrados a cal y canto, igual que muchos vecinos en sus casas, que aseguraban tener miedo. Miles de muchachos marroquíes rondaban las plazas sin nada qué hacer, y tenían hambre tras haber dormido al raso mientras se les secaba la ropa.Sánchez y Marlaska se reunieron con los mandos de los cuerpos y fuerzas de seguridad en el Tarajal, epicentro de esta crisis migratoria. Y después fueron al palacio de la Asamblea, donde les esperaba el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Un grupo de ciudadanos les recibió con insultos: “¡Sánchez, dimisión!”. El jefe del Ejecutivo compareció entonces para hacer una declaración. Lo hizo sin Vivas, que rechazó la comparecencia conjunta que estaba inicialmente prevista.“El Estado está aquí. Defendemos la seguridad y la convivencia en Ceuta como la defenderíamos en el perímetro de la M-30 en Madrid. Somos todos uno”, afirmó Sánchez. Y condenó “la violación y ataque a la integridad territorial de España”.“Ceuta es una ciudad española, y lo sucedido merece todo nuestro reproche y toda nuestra condena, en el nivel más enérgico posible de rechazo”, recalcó.“El Gobierno va a utilizar todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad y también la convivencia en la ciudad autónoma”, prometió.Y atribuyó la crisis a una “lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo que dice que no tiene encaje en las repatriaciones en frontera las de aquellas personas que entren a nado, por el mar, por considerar que no existe una frontera física, como sí existe por tierra”. Se abrió a estudiar reformas legales si son precisas, pero como solución coyuntural anunció que se desplegarán boyas en el Tarajal, como “barrera de contención física”, para que no se impida la repatriación en frontera de los inmigrantes irregulares.Vivas evita comparecer con Sánchez y critica la “respuesta tardía e insuficiente” del Gobierno centralPero Sánchez dibujó esta crisis como un episodio aislado, ya que subrayó la dinámica de reducción de flujos de inmigración irregular a España en los últimos años, con una caída del 36% en este 2026.El presidente agradeció la cooperación de Marruecos para agilizar “cuanto antes” las repatriaciones. “Las autoridades marroquíes están dispuestas a cooperar”, recalcó. “Tenemos que agilizar y dar una respuesta mucho más contundente a lo sucedido. Pero la interlocución con las autoridades marroquíes es constante, fluida y muy razonable, a diferencia de lo que sucedió en el 2021”, admitió, en alusión a la crisis migratoria consecuencia entonces del enfado de Rabat ante la hospitalización en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Gali.Vivas, en cambio, denunció la “manipulación de Marruecos de su población con fines partidistas”. Y criticó la actuación del Gobierno: “Ha sido una respuesta tardía e insuficiente”.Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997
La crisis de Ceuta enfrenta a Sánchez con sus socios europeos por la inmigración
Meloni suspende el tratado Schengen y trata de hacer frente común contra España











