La crisis migratoria en Ceuta escaló este jueves hasta convertirse en un conflicto diplomático entre dos de los principales países de la Unión Europea. Tras el ingreso masivo de miles de migrantes desde Marruecos hacia el enclave español, el gobierno de Giorgia Meloni anunció que estudia suspender temporalmente la aplicación del espacio Schengen con España, una medida que implicaría restablecer controles fronterizos entre ambos países. La propuesta fue presentada por el Ejecutivo italiano como una respuesta excepcional ante lo que considera un riesgo para la seguridad de las fronteras exteriores de la Unión Europea. Meloni sostuvo que las imágenes provenientes de Ceuta demuestran que "la inmigración ilegal descontrolada representa una amenaza real" y confirmó que su gobierno analiza "medidas extraordinarias" para contener la situación. Desde Madrid, sin embargo, la reacción fue inmediata. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó las declaraciones italianas como "inapropiadas" y convocó al embajador de Italia para expresar el malestar del gobierno español, al considerar que las acusaciones carecen de fundamento y alimentan una crisis política innecesaria.

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