El calendario no engaña. Ante una crisis climática cada vez más presente, este año, Catalunya ha vivido la vendimia más temprana de la historia. Las temperaturas altas han forzado a los viticultores a buscar nuevas estrategias de cultivo en un contexto en el que el descenso del consumo y el exceso de stocks marcan la actual campaña de recolección de la uva, después de años con la sequía como protagonista.PublicidadEn Raïmat, la bodega leridana que suele ser la primera en iniciar la recogida, esta arrancó el pasado 27 de julio en horario nocturno para preservar la uva del calor. En el caso de la comarca del Penedès, la vendimia se puso en marcha el 22 de julio, cuatro días antes del récord alcanzado hace tres años. Desde Raïmat, que suministra la producción Raïmat Codorníu para hacer cava, explican los cambios productivos que supone esta nueva realidad climática. El director técnico, Joan Esteve, apunta al riego de las cepas, así como a permitir más hojas en la viña para protegerla de las temperaturas altas, como soluciones inmediatas.Este año, el clima ha acompañado, ya que el invierno y la primavera fueron lluviosos. Gracias a esta situación, desde la bodega Raïmat explican que "el gasto en agua para el riego sólo ha aumentado un 20% en las últimas semanas y para garantizar la calidad de la uva, la cosecha la hemos iniciado en horario nocturno, empezando a recoger de madrugada y no superando nunca las 12 del mediodía".En el caso de la Denominación de Origen (DO) Penedès, las bodegas que forman parte de Corpinnat, la marca de vinos espumosos, también han empezado la vendimia más pronto que nunca. Las lluvias invernales y las altas temperaturas acumuladas desde mayo han hecho acelerar rápidamente la uva y han avanzado la vendimia. En Gramona, afirman que "nunca habíamos empezado tan temprano, pero la producción, ya madurada, no podía esperar porque necesitamos vinos espumosos con frescura y acidez".Excedentes y nuevas variedadesLos viticultores de las diferentes zonas coinciden en señalar que la calidad de la uva de esta campaña será óptima. Sin embargo, se espera un excedente de oferta que podría llegar al 30%, un porcentaje que afectará sobre todo al ámbito del cava. Estos stocks, junto con el nuevo escenario climático, obligan a realizar nuevas prácticas de cultivo, centradas en más necesidades hídricas y más cobertura vegetal para las cepas. Paralelamente, los productores han detectado un cambio de hábitos de consumo, con una preferencia por los vinos blancos en detrimento de los tintos con una graduación alta.PublicidadUn ejemplo de esta apuesta por reorientar el sector se constata en la DO Penedès, que este año vivirá la segunda vendimia con la entrada en producción de dos variedades históricas: Belat y Marina Rion. El Consejo Regulador las define como "estratégicas por su potencialidad para adaptarse a las temperaturas altas y su resistencia agronómica a las enfermedades y plagas que pueda sufrir el viñedo". La DO precisa que "la viticultura debe emprender un camino para adaptarse al cambio climático y también para ofrecer nuevos vinos que ayuden a atraer a más consumidores, que no quieren vinos tintos de 14 o 15 grados, sino blancos con poca graduación".Otro de los debates recurrentes en el tiempo de vendimia es la gestión de los excedentes de uva. Más allá de la evolución de una campaña concreta, la Asociación de Viticultores del Penedès alerta que la comarca podría tener que prescindir de un 35% de la viña plantada, lo que revertiría en una bajada de precio. Como referencia, la DO Cava abonó el año pasado entre 45 y 60 céntimos por kilo de uva. La excepción a esta tendencia es Codorníu, que ha revelado que este año utilizará un 20% más de producto.Arranque y ayudasA mediados de julio, el sindicato agrario Unió de Pagesos (UP) se movilizó en Vilafranca del Penedès para exigir medidas urgentes para hacer frente a la crisis del sector vitivinícola. La situación de precios bajos, la disminución del consumo y la acumulación de stocks han provocado que algunas bodegas hayan decidido no comprar uva durante esta campaña. Para rebaja el exceso de existencias, UP solicita "aumentar los esfuerzos para que el arranque de viña voluntario sea una realidad para la próxima campaña".PublicidadComo medida complementaria, el sindicato pide otras salidas como el arranque de viña, una acción autorizada por la normativa comunitaria, que tendría que permitir reducir entre un 10 y un 20% la superficie de viña que hay en Catalunya. Así, puntualiza que "debemos ser capaces de redimensionar el potencial vitivinícola a la demanda real de mercado, teniendo en cuenta que con medidas coyunturales, como la vendimia en verde o la destilación de crisis, se ha comprobado que no es suficiente".Por su parte, la organización agraria Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) reclama a la Unidad de Cadena Alimentaria de Catalunya (CadeCAT) que intensifique las inspecciones de oficio durante la vendimia ante los posibles incumplimientos de precios y las prácticas abusivas que se pueden estar produciendo en la compra de uva destinada a la elaboración de vino y cava. JARC comenta que "la incertidumbre sobre el volumen de vino que se podrá comercializar es utilizada por algunos compradores para presionar los precios de la uva a la baja".La vendimia de este año ha evidenciado, y no sólo por el adelanto histórico de la fecha de la cosecha, que la crisis climática ya es una realidad que impacta en la realidad de la viticultura. A partir de ahí, los movimientos ya se han empezado a producir. Por un lado, los agricultores tratan de reorientar sus prácticas al nuevo escenario climático. Por otra, las organizaciones agrarias exigen celeridad para articular medidas estructurales que mantengan la rentabilidad económica de la actividad vitivinícola, especialmente en zonas estratégicas como el Penedès.