Por primera vez desde que existe memoria, las cinco denominaciones de origen gallegas arrancaron su vendimia a mediados del mes de agosto. La de Monterrei fue la última en incorporarse, el pasado lunes. El jueves anterior lo habían hecho ya Rías Baixas y Valdeorras y, un día antes, Ribeiro y Ribeira Sacra, todas ellas con un adelanto histórico sobre las fechas tradicionales. “Tenemos que empezar a pensar que lo inusual va a ser iniciar la vendimia en septiembre”, reflexionaba el director técnico de la D.O. Valdeorras, Jorge Mazaira, porque “la que manda es la planta”.

Y esa planta –que, según coinciden los diferentes consellos reguladores, esta temporada llega en una situación “óptima, excelente”– madura cada vez antes. “La climatología y el incremento de las temperaturas medias están modificando progresivamente los calendarios tradicionales de la viticultura y obligando al sector a adaptarse a esta nueva realidad”, indica Valdeorras. Voces del sector estiman el adelanto en la recogida en casi un mes tan sólo en la última década, pero eso no parece que vaya a afectar tampoco a la cantidad. Frente a los casi 76 millones de kilos recogidos en 2025, el sindicato Unións Agrarias (UUAA) estima que en esta campaña se superarán los 80 millones.