El 6 de agosto de 2026 ha dejado una fecha difícil de pasar por alto. La Rioja ha iniciado la vendimia más temprana registrada hasta ahora, con las primeras parcelas de uva blanca entrando en bodega en Rioja Oriental. No es el comienzo general de toda la denominación ni significa que las variedades tintas estén listas, pero sí añade una pieza importante a lo que ya había ocurrido en Castilla-La Mancha, Somontano y Bierzo, además de las previsiones adelantadas de Ribeira Sacra.
Hablar de vendimias tempranas en España ya no consiste en juntar dos noticias llamativas. Hay zonas muy distintas adelantando trabajos, variedades que alcanzan antes su punto de recogida y bodegas obligadas a vigilar la uva casi parcela por parcela. El patrón existe, aunque no avance de la misma manera en todos los viñedos.
La fecha, por sí sola, explica poco. Para entender qué está pasando hay que mirar la temperatura acumulada, el agua disponible, la variedad plantada, la altitud, la carga de uva y las decisiones tomadas durante el cultivo. Dos viñas separadas por pocos kilómetros pueden llegar a agosto en situaciones muy diferentes.
Rioja abre la campaña, pero no toda Rioja a la vez
El arranque riojano se concentra en Rioja Oriental y en variedades blancas de ciclo temprano. Viñedos de Aldeanueva anunció la entrada de unos 200.000 kilos de tempranillo blanco, mientras Bodegas Ilurce calculaba recoger hasta 20.000 kilos, frente a los 8.000 de la campaña anterior.












