El eclipse solar total del 12 de agosto dejó imágenes que permanecerán en la memoria de quienes pudieron contemplarlo, pero también ha generado dudas sobre las posibles consecuencias de observarlo sin la protección adecuada. Durante las semanas previas, las instituciones insistieron en la importancia de utilizar gafas homologadas para evitar daños en la retina e incluso se pusieron en marcha campañas para concienciar sobre la necesidad de proteger la vista durante el fenómeno.PublicidadSin embargo, haber utilizado protección no siempre elimina todas las dudas, especialmente entre quienes pudieron mirar al Sol en algún momento sin las medidas adecuadas o utilizaron dispositivos que no contaban con los filtros necesarios. Una de las principales preguntas después del eclipse es cómo reconocer si se ha producido algún daño ocular, qué síntomas pueden aparecer y cuándo es necesario acudir a un especialista para revisar la visión.¿Cómo saber si el eclipse ha dañado mis ojos?La exposición directa al Sol durante un eclipse puede provocar principalmente dos tipos de lesiones oculares: la retinopatía solar, que afecta a la retina, y la fotoqueratitis o queratitis actínica, que daña la superficie del ojo. Aunque ambas están relacionadas con la radiación solar, sus síntomas y evolución son diferentes.La retinopatía solar puede aparecer sin que la persona sienta dolor y sus primeros síntomas pueden tardar varias horas en manifestarse. Entre los más habituales se encuentran la visión borrosa, las manchas en el campo visual o la distorsión de las imágenes. Ante una posible lesión, los especialistas deben valorar la agudeza visual de cada ojo y conocer cuánto tiempo estuvo expuesta la persona al Sol, qué protección utilizó y si tenía antecedentes oftalmológicos. Si existe sospecha de retinopatía solar, el paciente debe ser valorado por un oftalmólogo, especialmente cuando se produce una pérdida importante de visión, un escotoma central en ambos ojos o dolor intenso que no desaparece.PublicidadLa otra lesión es la fotoqueratitis, que afecta principalmente a la córnea y la conjuntiva y suele provocar dolor intenso, lagrimeo, fotofobia y sensación de tener algo dentro del ojo. En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen y la recuperación se produce en un periodo de entre 24 y 72 horas. El tratamiento suele centrarse en aliviar las molestias mediante reposo, compresas frías, analgésicos por vía oral y lágrimas artificiales sin conservantes, además de evitar temporalmente el uso de lentes de contacto. No se recomienda utilizar anestésicos tópicos por cuenta propia, ya que pueden retrasar la cicatrización y ocultar posibles complicaciones.¿Cuáles son los síntomas más comunes?Después del eclipse solar de este martes 12 de agosto, algunas personas pueden comenzar a notar síntomas relacionados con una exposición directa al Sol sin la protección adecuada. Entre las señales más frecuentes se encuentran la visión borrosa, una mancha oscura en el centro del campo visual, la aparición de un punto luminoso persistente, la deformación de las imágenes o cambios en la percepción de los colores. Aunque en determinados casos la visión puede mejorar progresivamente durante las semanas posteriores, también pueden quedar daños permanentes, por lo que se recomienda acudir al oftalmólogo si aparece cualquiera de estas alteraciones.Uno de los problemas es que durante un eclipse la luz ambiental disminuye y la pupila se dilata, lo que puede hacer que una persona mantenga la mirada fija en el Sol durante más tiempo sin experimentar molestias inmediatas. Sin embargo, que el Sol parezca menos brillante no significa que deje de existir riesgo: la radiación ultravioleta e infrarroja continúa llegando a la retina y puede provocar lesiones.PublicidadDe hecho, los especialistas advierten de que unos pocos segundos de observación directa sin protección adecuada pueden ser suficientes para causar daños irreversibles, incluso cuando la Luna cubre parcialmente el disco solar. La zona especialmente vulnerable es la mácula, situada en el centro de la retina y responsable de la visión central y de la percepción de los colores. Por ello, si tras el eclipse de ayer aparecen cambios en la visión, lo recomendable es no esperar a que desaparezcan por sí solos y consultar con un especialista.