Por muy tentador que sea, mirar directamente al sol durante cualquiera de las fases del eclipse puede causar lesiones irreversibles en los ojos sin utilizar la protecci�n adecuada. Aunque durante un eclipse la luminosidad disminuye y el sol parece menos intenso, la radiaci�n sigue siendo capaz de lesionar las estructuras responsables de la visi�n causando retinopat�a solar.Observar un eclipse solar es una experiencia fascinante, pero hacerlo sin la protecci�n adecuada puede provocar da�os graves en la retina. Aunque durante un eclipse la luminosidad disminuye y el sol parece menos intenso, la radiaci�n sigue siendo capaz de lesionar las estructuras responsables de la visi�n, provocando conocida como retinopat�a solar, tambi�n llamada retinopat�a por eclipse, una lesi�n que se produce cuando la radiaci�n solar alcanza directamente la retina, especialmente la m�cula, la zona central de la retina encargada de la visi�n de m�xima precisi�n.El ojo humano es "un instrumento �ptico extraordinario, capaz de adaptarse a condiciones de luz muy diferentes, desde la penumbra de una noche cerrada, hasta el mediod�a de verano". Sin embargo, hay una fuente lum�nica para la que no fue dise�ado: mirar directamente al sol, explica Elena Salobrar, profesora del Departamento de Inmunolog�a, Oftalmolog�a y ORL e investigadora del Instituto de Investigaciones Oftalmol�gicas Ram�n Castroviejo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM)."La raz�n est� en nuestra propia anatom�a. Nuestro sistema de lentes del ojo, formado por la c�rnea y el cristalino, est� dise�ado para enfocar la imagen en la retina actuando como una lupa natural", contin�a esta experta. "Cuando dirigimos la mirada al sol, se concentra toda la energ�a luminosa y t�rmica en un punto min�sculo de la retina, la zona llamada f�vea, que es precisamente donde nuestra visi�n es m�s n�tida. El resultado es devastadoramente simple: una quemadura irreversible localizada en el tejido m�s precioso de nuestro sistema visual", advierte la oftalm�loga.Lo que agrava el peligro es que la retina carece de receptores del dolor, por lo que no hay aviso, no hay ardor o dolor: puede estar da��ndose de forma irreversible sin que la persona sienta absolutamente nada en el momento, recuerda esta experta en declaraciones que recoge Europa Press.�C�mo saber si valen tus gafas de eclipse?DREAMSTIMEEXPANSIONLas gafas de eclipse homologadas deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2, que establece que la transmitancia -cantidad de luz que atraviesa un material- no puede superar el 0,0032%. Bloquean más de 100.000 veces más luz que unas gafas de sol normales. El sello ISO 12312-2 debe aparecer impreso en las varillas. Están fabricadas con un filtro de polímero negro o con láminas de Mylar metalizado que absorben y reflejan por igual la radiación visible, ultravioleta e infrarroja.A través de ellas solo debería ser visible el disco solar, nada más: ninguna lámpara encendida, ninguna ventana iluminada. Si se ve cualquier otra fuente de luz, el filtro no es suficiente.Las gafas deben estar en perfecto estado y nunca deben sustituirse por gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados, CD u otros métodos caseros, ya que no ofrecen una protección efectiva.No sirven para colocar en telescopios, prismáticos y cámaras, que requieren filtros solares específicos colocados delante del objetivo.En condiciones normales, la investigadora recuerda que mirar al sol directamente resulta "insoportable" en fracciones de segundo: el deslumbramiento, el reflejo de apartar la vista y la constricci�n de la pupila act�an como mecanismos de defensa.Pero durante un eclipse parcial o los instantes previos y posteriores a la totalidad, ocurre algo parad�jico, ya que "la reducci�n de la luz ambiental enga�a al cerebro". La escena se oscurece, la pupila se dilata buscando m�s luz, y la persona siente que "puede" mirar sin molestias. Sin embargo, la radiaci�n que sigue llegando, especialmente aquella que no es visible pero que es tremendamente nociva, la ultravioleta y la infrarroja, y que no disminuye en la misma proporci�n que la luz visible. "El ojo est� ahora m�s abierto y m�s expuesto, justo cuando la guardia baja", advierte la experta, lo que produce un doble efecto."Por un lado, la radiaci�n ultravioleta genera radicales libres que da�an las c�lulas fotorreceptoras (conos y bastones). Por otro, la energ�a infrarroja produce un efecto t�rmico directo, literalmente cocinando el tejido retiniano a nivel microsc�pico", apunta Salobrar.Los s�ntomas no siempre son inmediatos y pueden aparecer horas o d�as despu�s de la exposici�n, por lo que muchas personas no relacionan la causa con el efecto. Se pueden presentar visi�n borrosa o distorsionada, especialmente en el centro del campo visual; escotoma central (una mancha oscura o gris permanente justo en el punto de mayor agudeza visual); metamorfopsia (percepci�n distorsionada de las formas, como si las l�neas rectas se curvaran); sensibilidad aumentada a la luz (fotofobia), dificultad para distinguir los colores y dolor de cabeza."En los casos leves, parte del da�o puede recuperarse con el tiempo, ya que algunas c�lulas fotorreceptoras tienen cierta capacidad de regeneraci�n. Pero en exposiciones prolongadas o repetidas, las lesiones son permanentes. No existe tratamiento quir�rgico ni farmacol�gico que repare una f�vea quemada. La medicina, aqu�, solo puede observar", puntualiza Salobrar."Uno de los principales riesgos es que el da�o puede producirse sin dolor ni molestias inmediatas, insiste en un comunicado Mireia Jornet, oftalm�loga y especialista en Retina de Hospital Quir�nsalud Barcelona. "La retina carece de receptores del dolor y, adem�s, durante un eclipse, la pupila suele permanecer m�s dilatada debido a la menor intensidad de luz, lo que facilita que una mayor cantidad de radiaci�n alcance el interior del ojo. A ello se suma una falsa sensaci�n de seguridad que lleva a muchas personas a prolongar el tiempo de observaci�n".La evoluci�n de la retinopat�a solar es variable. "En muchos casos la visi�n mejora progresivamente durante las semanas o meses posteriores, pero no siempre se recupera por completo. Algunos pacientes pueden conservar secuelas permanentes, especialmente peque�as manchas ciegas en la visi�n central o alteraciones en la calidad visual" apunta Jornet. "La gravedad depende de factores como el tiempo de exposici�n, la intensidad de la radiaci�n recibida, el uso de protecci�n homologada y la susceptibilidad individual de cada persona".Cu�ndo quitarse las gafasExiste un instante, "breve y m�gico", en que las gafas pueden retirarse sin riesgo: durante la fase de totalidad de un eclipse total de Sol, cuando el disco lunar cubre completamente al solar.En ese momento, la corona solar, esa atm�sfera exterior tenue y luminosa que normalmente es invisible, se despliega en el cielo como un halo plateado. "Es uno de los espect�culos m�s impresionantes que ofrece la naturaleza y puede observarse a ojo desnudo", afirma Salobrar.Sin embargo, la ventana es estrecha y exige atenci�n: en cuanto el primer destello del sol reaparece por el borde de la Luna, hay que volver a ponerse las gafas de inmediato, ya que ese instante bastar�a para provocar da�o.Caja o c�mara estenopeicaOtras opciones válidas para la observación directa incluyen los filtros solares para telescopios y binoculares, que deben colocarse siempre en el objetivo, nunca en el ocular, pero se trata de filtros especializados que deben ser utilizados y manejados por expertos en astronomía.También se puede optar por clásica proyección indirecta con una caja estenopeica, que permite ver la imagen delsol proyectada sobre una superficie sin exponer los ojos en ningún momento: se puede usar, simplemente, una espumadera de la cocina o un colador proyectando la imagen sobre un folio, cruzar los dedos dejando agujeros pequeños entre ellos o agujerear una hoja con la mina de un lápiz y proyectar la imagen sobre otra hoja: a grades rasgos, hay que hacer un agujerito pequeñito por el que pueda pasar la luz.También se puede construir una cámara oscura o caja estenopeica, una solucion casera, educativa y totalmente segura empleando materiales que se suelen tener por casa: la camara estenopeica o camara oscura. Con este dispositivo no hace falta mirar al Sol directamente, pues se proyecta su imagen en una pantalla interna. Materiales que se necesitan:Una caja de zapatos alargada (o de otro tipo), con su tapa. Un trozo pequeño de papel de aluminio. Una hoja de papel blanco (folio normal), para la pantalla de proyección. Cinta adhesiva (celo, cinta de carrocero o americana). Un alfiler o aguja. Tijeras o un cúter.Cómo construirla:La pantalla de proyección: Pega el folio blanco en el fondo interior de uno de los extremos cortos de la caja. Esta será la "pantalla" donde se observará el eclipse. Las ventanas de observación: En el extremo opuesto de la caja (frente a la pantalla), recorta dos cuadrados de unos 3×3 cm y otro igual o algo mayor, de 5×5 cm. Uno a la izquierda y otro a la derecha. El estenopo (el objetivo): Cubre por completo el cuadrado más pequeño que acabas de recortar con el trozo de papel de aluminio y fíjalo bien con cinta adhesiva.El agujero: Con el alfiler haz un único agujero diminuto en el centro del papel de aluminio. Los bordes han de quedar nítidos. Este agujero será nuestra "lente". El otro cuadrado libre será tu ventana de observación o mirilla. Cierra la caja: Ponle la tapa a la caja y asegúrate de sellar con cinta cualquier rendija por la que pueda entrar luz. Cuanta más oscuridad haya dentro, mejor se verá.Cómo se utiliza:Ponte de espaldas al sol. Levanta la caja y apunta el lado del papel de aluminio hacia el cielo (hacia el Sol). Mira a través de la ventana que dejaste abierta (la mirilla) hacia el fondo de la caja. Verás cómo la luz del Sol entra por el estenopo y proyecta una silueta perfecta y brillante del eclipse en el papel blanco. Este dispositivo es absolutamente seguro ya que al tener al sol a nuestra espalda no lo miramos directamente. Otro procedimiento similar es usar un tubo largo de cartón, pero requiere pericia para construirlo ya que este sistema tiene el invonveniente de que hay que mirar al sol directamente. Si se opta por este artilugio casero, para construirlo en uno de los orificios ponemos el papel de aluminio en el que haremos el estenopo. En el otro extremo pegamos un papel cebolla o vegetal fino, que es donde se proyectará la imagen. Podemos pegar alrededor del extremo del tubo donde está el papel cebolla un cuadrado de cartón lo suficientemente grande para que nos oculte los rayos solares. Fuente: Universitat de Vàlencia (UV)