El eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto obligará a tomar precauciones especiales si se quiere mirar directamente al cielo. La protección ocular será imprescindible para seguir el fenómeno sin exponerse a daños, ya que observar el Sol sin un filtro adecuado puede provocar lesiones graves e irreversibles. Para hacerlo con seguridad no bastan unas gafas de sol convencionales, sino que deben utilizarse modelos fabricados específicamente para la observación solar y que cuenten con las certificaciones correspondientes.

Antes de utilizarlas, conviene comprobar que las gafas están homologadas y que incluyen referencias de seguridad como la norma ISO 12312-2:2015 y el marcado CE. La certificación, sin embargo, no es lo único que debe revisarse. El estado del filtro también es fundamental: cualquier arañazo, agujero, pliegue, pieza suelta o señal de deterioro puede hacer que deje de ofrecer la protección prevista. Por eso resulta recomendable examinarlas con antelación y comprobar que el filtro se encuentra en buen estado antes del día del eclipse solar.

También importa saber cómo colocarlas. El riesgo no aparece únicamente al mirar al Sol, sino también durante los segundos en los que se pone o se retira la protección. Las gafas deben ajustarse antes de dirigir la vista hacia el astro y quitarse solo después de apartarla. Este cuidado resulta especialmente importante en niños, personas mayores y cualquier usuario que pueda retirarse accidentalmente el filtro durante la observación. Quienes utilizan gafas graduadas tampoco tienen que prescindir de ellas: pueden mantener su montura habitual y colocar encima las específicas para el eclipse.