Hasta ahora, SAIC Motor era un desconocido en España, a diferencia de su marca MG, la enseña china más vendida en el país. Sin embargo, el grupo automovilístico chino se ha convertido en protagonista tras el acuerdo para construir una planta en Ferrol y por los avisos de organismos del Ministerio de Defensa de posibles riesgos para la seguridad nacional por la proximidad de la factoría a una base naval y los astilleros de Navantia, situados en el mismo puerto. Todas las partes sostienen que esa inquietud de la Armada está en vías de solución para no poner en peligro el proyecto industrial del que se acaba de convertir en líder de la industria de automoción de China.

El mayor fabricante de automóviles de China quiere convertir el puerto exterior gallego en la puerta de entrada de su primera fábrica europea, pero la ubicación elegida para ese desembarco industrial se encuentra a apenas unos cinco kilómetros de una de las instalaciones militares más sensibles de España. Mientras la compañía prepara una inversión de 200 millones de euros y promete empleos y actividad para una comarca necesitada de industria, la Armada ha puesto sobre la mesa las implicaciones que puede tener la presencia permanente de una empresa vinculada al Estado chino junto al arsenal naval y los astilleros de Navantia.