La planta que SAIC Motor levantará en Ferrol "se ejecutará salvaguardando íntegramente la seguridad nacional". Así se ha defendido el grupo propietario del fabricante de automóviles MG, tal y como han explicado fuentes de la marca a La Información Económica. Una respuesta que ha llegado después de que este lunes el Ministerio de Defensa y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) hayan alertado de que podría suponer un riesgo de espionaje ante su cercanía (cinco kilómetros) con las instalaciones de Navantia y uno de los centros de operaciones de la Armada. "Desde SAIC entendemos que se evalúen los factores relevantes para su implantación, incluyendo no solo los económicos, sino también los industriales, la creación de empleo y consideraciones de seguridad nacional", han ahondado desde la marca, asegurando que "coinciden con las declaraciones" del ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. Este ha defendido que se tomarán todas las precauciones para que el proyecto se lleve a cabo de forma correcta. "Estoy convencido de que se analizarán todas las implicaciones y se tomarán las decisiones oportunas. Cualquier inversión de este tipo lleva aparejados informes que pueden establecer una serie de condiciones para hacerlo viable desde el punto de vista económico o de la seguridad nacional", ha afirmado en la misma línea. La firma china responde así a los informes de los organismos españoles que han alertado de la escasa distancia que separará la fábrica del arsenal militar de Ferrol, lo que podría suponer un riesgo de espionaje, tal y como adelantaron medios como El Mundo o El País. Un enclave de vital importancia para el territorio nacional, ya que allí, a escasa distancia de la base naval, se asienta también el astillero de Navantia, empresa encargada de construir buques para la Armada Española y que lleva a cabo importantes actividades para la OTAN.Previamente, López ha recalcado la relevancia que la planta tendrá para el territorio español y para la potente industria del motor del país: "Es una inversión importante en nuestro país. Y como en todas las inversiones de este calado, se analizan todos los elementos económicos, industriales, de creación de empleo y también de seguridad nacional". A pesar del revuelo inicial tras conocerse dichos informes, ha negado que en algún momento pueda rechazarse la inversión de 200 millones de euros que la firma asiática pretende hacer. Un proyecto que vislumbra la creación de unos 2.300 puestos de trabajo que se crearán con el objetivo de producir unos 120.000 coches al año a partir de 2028.Tampoco tardó en pronunciarse el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, quien calificó como "chocante" que Defensa cuestionara la viabilidad del proyecto. "Es difícil de entender. Es un expediente que llevamos tramitando conjuntamente el Gobierno y la Xunta desde hace muchos meses, donde conocemos perfectamente su contenido y las diferentes circunstancias que inciden. Ahora es sorprendente que un departamento del Gobierno central haga estos pronunciamientos cuando en ningún momento se habló de falta de seguridad o riesgo militar", ha criticado.Más allá del desconcierto del Ejecutivo autonómico, se ha desligado de posibles decisiones o cambios de rumbo al respecto. "En todo caso no le corresponde a la Xunta evaluar unos supuestos riesgos de seguridad nacional si es que los hay. A la Xunta le corresponde exigirle al Gobierno que sea capaz de compatibilizar la seguridad nacional con la oportunidad histórica que se le presenta a Galicia", ha remachado. Tal y como adelantaron dichos documentos, la planta suponía "exponer ante un rival sistémico los movimientos de fragatas españolas". Hacen referencia así a las unidades lanzamisiles F-100, que habitualmente actúan como escoltas de otras embarcaciones y portaeronaves, como las que España mantiene en funcionamiento: Álvaro de Bazán, Almirante Juan de Borbón, Blas de Lezo, Méndez Núñez y Cristóbal Colón. Unas embarcaciones vitales, ya que incorporan sistema estadounidenses de radares y ordenadores utilizados para localizar y dirigir misiles hacia el enemigo.