La Ruta Marítima Septentrional (RMS), según Rusia, o la Ruta de la Seda Polar, según China, bordea la costa ártica rusa desde el Mar de Kara hasta el estrecho de Bering y se perfila como el itinerario logístico más importante ante las crecientes incertidumbres en el golfo Pérsico.La RMS cuestiona la primacía de las líneas marítimas controladas por Occidente —uno de los fundamentos históricos del comercio mundial—, desplaza el dominio secular que Europa ejerció sobre la navegación en el mar de Barents y es ajena al control de EE. UU.La RMS es el tránsito más rápido entre el este de Asia y el norte de Europa —reduce el tiempo de navegación entre Shanghái y Róterdam en un 40 %— y sitúa Vladivostok a 18 días de Londres, mientras que la distancia a Ormuz es de 35 días y a Sudáfrica, de 50 días. La ruta tradicional entre China oriental y el norte de Europa a través del Canal de Suez representa una singladura de unas 10.500 millas náuticas y entre 28 y 32 días, mientras que a lo largo de la RMS se tarda entre 18 y 20 días y se navegan unas 7.500 millas náuticas.

El ahorro en combustibles y en costes de tripulación es enorme para las cadenas de suministro globales, lo que fortalece la ventaja competitiva de la RMS frente a sus competidoras.