Sin acritudLa hip�tesis de que Mohamed VI intent� jugar la carta de la final del campeonato en este nuevo desbordamiento de la frontera con Espa�a no parece descabelladaInmigrantes maroqu�es en una playa de Ceuta.AP PhotoActualizado Viernes,

agosto

23:11Audio generado con IALos populismos producen personajes dispuestos a sacrificar su independencia para ponerse al servicio del poderoso de turno. Desde que Donald Trump volvi� a la Casa Blanca, Mark Rutte y Gianni Infantino mantienen una obscena competici�n: demostrar qui�n le complace mejor. De momento, el empate es dif�cil de romper.El presidente del f�tbol mundial ha hecho del servilismo su carta de presentaci�n. Mucho antes de aceptar la presi�n personal de Trump para revisar la sanci�n impuesta a un jugador estadounidense durante el pasado Mundial ya hab�a prodigado gestos de una adulaci�n impropia. Cre� un Premio de la Paz de la Fifa para consolar al presidente norteamericano por no haber obtenido el Nobel y le regal� un trofeo ba�ado en oro. Diversas informaciones apuntan ahora que habr�a ofrecido a Marruecos la final del campeonato de 2030 para asegurarse el respaldo del bloque africano y �rabe a su reelecci�n, que se decidir� en marzo. La Fifa lo desmiente. Pero el simple hecho de que resulte cre�ble dice mucho sobre el descr�dito de esa instituci�n gobernada por Infantino. No sorprende que Lu�s Figo haya reclamado su dimisi�n y califique su mandato del �m�s bajo, deshonesto, cobarde e interesado� que ha visto.Espa�a, Portugal y Marruecos organizar�n conjuntamente el pr�ximo Mundial. La final deber�a disputarse en el Santiago Bernab�u, el estadio m�s moderno de Europa, y en el pa�s que llegar� a la cita como vigente campe�n. Pese a ello, Rabat no ha dejado de presionar para quedarse con el partido decisivo. Esa misma l�gica nos lleva a preguntarnos por el objetivo del reciente asalto masivo a Ceuta. Marruecos utiliza desde hace a�os la presi�n migratoria como arma de chantaje. El r�gimen de Rabat est� dispuesto a poner en riesgo la vida de sus ciudadanos cuando le conviene. Eso deber�a acarrear no solo condenas, sino tambi�n sanciones internacionales. Por su parte, el Gobierno de Pedro S�nchez ha demostrado una preocupante predisposici�n a ceder. �Qu� persegu�a Marruecos esta vez? En 2021, envi� una turba de 10.000 asaltantes como represalia pol�tica por la hospitalizaci�n en Espa�a del polisario Brahim Ghali. Ahora, la hip�tesis de que intent� jugar la carta de la final del Mundial en este nuevo desbordamiento de la frontera con Espa�a no parece descabellada, aunque en esta ocasi�n se le haya ido de las manos y el r�gimen alau� haya quedado retratado con todas sus verg�enzas.