El monarca de Marruecos, Mohammed VI, convirti� la frontera espa�ola en una forma de presionar a Madrid.El todopoderoso monarca marroqu� y el l�der de izquierda m�s destacado de Europa forman una alianza inc�moda en una relaci�n de dependencia mutua. Pero la crisis migratoria desatada en las fronteras espa�olas ha puesto de manifiesto d�nde ejerce el rey Mohammed VI la presi�n sobre el presidente del Gobierno, Pedro S�nchez.Aunque la econom�a marroqu� equivale a una d�cima parte de la espa�ola, ambos pa�ses est�n unidos por una densa red de lazos comerciales. No obstante, discrepan en importantes cuestiones geopol�ticas. Mohamed VI ha cultivado estrechos v�nculos con Donald Trump, mientras que S�nchez se ha convertido en uno de los principales antagonistas del presidente estadounidense en Europa.El deseo de muchos j�venes marroqu�es de abandonar su pa�s, y la presencia de dos vulnerables enclaves espa�oles en la costa norteafricana, convierten la migraci�n en una poderosa moneda de cambio para Mohammed VI.Esto qued� claro mucho antes del jueves pasado, cuando unas 60.000 personas nadaron desde Marruecos hasta Ceuta. Pero la afluencia sin precedentes —equivalente a tres inmigrantes indocumentados por cada cuatro residentes de Ceuta— marc� la culminaci�n de un periodo de cinco a�os en el que Madrid le ha costado m�s gestionar a un Rabat cada vez m�s empoderado..Pol Morillas, director de Cidob, un think-tank barcelon�s, cree que Ceuta es un claro ejemplo de la "instrumentalizaci�n de la inmigraci�n", compar�ndola con la forma en que Turqu�a permiti� a refugiados sirios intentar cruzar la frontera griega y con la manera en que Bielorrusia atrajo a inmigrantes iraqu�es para canalizarlos hacia Polonia."En el panorama geopol�tico actual, no siempre son las mayores potencias las que m�s importan. Aquellas que son capaces de aprovechar las interdependencias suelen tener una ventaja significativa", opina Morillas.S�nchez ha intentado evitar una ruptura seria con el herm�tico rey en los �ltimos a�os manteniendo la calma y la cordialidad, incluso la semana pasada. El presidente espa�ol a�n necesita la ayuda de Marruecos para limitar el flujo de inmigrantes indocumentados procedentes de �frica hacia las Islas Canarias, un punto de entrada mucho m�s importante para las llegadas irregulares que Ceuta.Pero un alto cargo espa�ol de un antiguo gobierno socialista afirm� que S�nchez no reconoc�a que los episodios de tensi�n en una relaci�n bilateral eran normales e incluso saludables. "La filosof�a del Gobierno es no irritar a los marroqu�es. Y creo que lo que est� sucediendo es que los marroqu�es lo interpretan como debilidad", declar�.La relaci�n se volvi� m�s dif�cil para Madrid tras una crisis diplom�tica en 2021.Brahim Ghali, l�der del Frente Polisario, que lucha por la independencia del S�hara Occidental de Marruecos, lleg� a Espa�a para recibir tratamiento hospitalario, lo que desat� la furia marroqu�. Rabat acus� a Espa�a de "confabularse" con su adversario. Pocas semanas despu�s de la llegada de Ghali, Ceuta sufri� las consecuencias: Marruecos relaj� los controles fronterizos y al menos 8.000 llegaron al enclave nadando o a bordo de embarcaciones precarias.En 2022, Rabat logr� una victoria. Espa�a modific� su postura sobre el S�hara Occidental, una regi�n des�rtica en disputa del tama�o de Reino Unido, al respaldar un plan marroqu� para otorgar mayor autonom�a al territorio, pero manteni�ndolo bajo el control de Rabat. La decisi�n de Madrid, anunciada por Marruecos, reflej� las posiciones de otras potencias europeas.Omar Brouksy, profesor de ciencias pol�ticas en Marruecos, afirm� que la relaci�n de Rabat con Madrid entr� entonces en una nueva fase, m�s positiva.En 2024, se confirm� la candidatura de Espa�a y Marruecos como coanfitriones del Mundial de F�tbol de 2030 junto con Portugal. Cuando las devastadoras inundaciones azotaron Valencia ese mismo a�o, fue Marruecos quien envi� decenas de camiones especializados para achicar el lodo.Sin embargo, el intento de S�nchez por lograr la armon�a se ha puesto a prueba por el hecho de que Espa�a y Marruecos siguen enfrentados en tres cuestiones geopol�ticas cruciales.En primer lugar, Espa�a desea mantener buenas relaciones con Argelia —el enemigo ac�rrimo de Marruecos— debido a su importancia como proveedor de gas. S�nchez visit� Argel para reunirse con el presidente Abdelmadjid Tebboune diez d�as antes del incidente de Ceuta y celebr� una "nueva fase" en sus relaciones.En segundo lugar, Marruecos no reconoce la soberan�a espa�ola sobre los enclaves de Ceuta y Melilla, que cayeron bajo la corona espa�ola en el siglo XVI y son los �nicos territorios europeos en �frica continental. En Marruecos, algunos hablan de la "Ceuta ocupada", y la planificaci�n militar espa�ola contempla la hipot�tica necesidad de combatir para defender estos enclaves.En tercer lugar, Espa�a y Marruecos discrepan profundamente sobre la administraci�n Trump. S�nchez y el presidente estadounidense han tenido roces por el limitado gasto en defensa de Espa�a, su oposici�n a la guerra en Ir�n y la defensa por parte del presidente de una pol�tica migratoria liberal.Mohammed VI, por el contrario, se gan� el favor de Trump hacia el final de su primer mandato en 2020 al normalizar las relaciones del reino con Israel, en el marco de los Acuerdos de Abraham, mediados por Estados Unidos. A cambio, Estados Unidos reconoci� al S�hara Occidental como parte de Marruecos.Como muestra de su "profundo agradecimiento", el rey anunci� hace poco que una autopista que conecta con el territorio llevar�a el nombre de Trump.Michael Walsh, acad�mico de la Universidad de Alaska, afirm� que los v�nculos de Trump con el rey —y su animosidad hacia S�nchez— brindan a Marruecos una oportunidad para intentar ganarse el apoyo de la Casa Blanca en relaci�n con Ceuta y Melilla."Dir�a que fue racional que Marruecos presionara al m�ximo para lograr sus objetivos pol�ticos entre la investidura de Trump y las elecciones de mitad de mandato de noviembre", declar� Walsh. "Tiene reivindicaciones hist�ricas sobre la soberan�a de las dos ciudades y ahora tiene una oportunidad que no se presenta con frecuencia", a�adi�.Los 60.000 migrantes podr�an haber sido un aviso. Sin embargo, S�nchez no responsabiliz� a Marruecos. En cambio, afirm� que la ayuda de Rabat permiti� que la gran mayor�a regresara en 24 horas. Los culpables, seg�n el presidente del Gobierno, eran los traficantes de personas y la desinformaci�n en las redes sociales, una postura de la que se hizo eco el Gobierno marroqu� el domingo.Pero a S�nchez le resulta dif�cil comunicarse directamente con Mohamed VI, que rara vez se re�ne con l�deres extranjeros, se�al� un analista. Ambos solo se han visto en dos ocasiones desde 2022.En 2023, cuando S�nchez viaj� con una nutrida delegaci�n a Marruecos, no lleg� a reunirse con el monarca y tuvo que conformarse con una llamada telef�nica. En aquel momento, seg�n trascendi�, Mohamed VI se encontraba fuera del pa�s disfrutando de unas vacaciones en Gab�n.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. 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