La posición de la izquierda alternativa respecto a Marruecos no ha cambiado antes y después de la crisis que llevó a 70.000 inmigrantes a cruzar la frontera y prácticamente invadir Ceuta durante un par de días. Y esa postura está conectada directamente con las tesis que las fuerzas a la izquierda del PSOE defienden históricamente sobre el Sáhara Occidental. Antonio Maíllo, líder federal de Izquierda Unida, se encargó de dejarlo claro este lunes cuando reclamó a Pedro Sánchez dos gestos. Uno, llamar a consultas a la embajadora de Rabat en Madrid, Karima Benyaich. El otro, desandar el camino que el presidente del Gobierno inició respecto a la antigua colonia española en África. Maíllo fue el único dirigente de la izquierda radical que explicitó la necesidad de revertir el giro que Sánchez perpetró en 2022, rompiendo así décadas de apoyo al Frente Polisario y a las reivindicaciones de independencia de los saharauis. Esta suerte de Marcha Verde 2.0 sobre Ceuta ha dado alas a IU, una fuerza históricamente vinculada al movimiento político saharaui y frontalmente en contra del realineamiento que el jefe del Ejecutivo decidió sobre la postura española al respecto y, sobre todo, al historial de su partido. "Es el momento para un giro", expresó Maíllo este lunes para instar así al PSOE a volver a la senda histórica y alejarse de la tesis que defiende Rabat y que cuenta con el patrocinio de EEUU y Francia. Esa vía no es otra que la de incluir al Sáhara Occidental dentro de Marruecos, como viene ocurriendo de facto desde 1975, otorgándole a la antigua colonia española una condición similar a la que tienen las comunidades autónomas dentro de la arquitectura territorial de España. Así quedó reflejado en una carta que Sánchez envió a Mohammed VI en 2022 y que se hizo pública desde el lado alauita y no desde el español. La incomodidad de la izquierda radical respecto al PSOE en los asuntos marroquíes se ha dejado ver en el Congreso en los últimos años, pero también en la defensa cerrada que hacen del movimiento saharaui. Ahora, tras la crisis en Ceuta, hay un espacio de oportunidad para dar vuelo a sus prioridades, como demostró Maíllo, que pidió a José Manuel Albares llamar a consultas a la embajadora marroquí ante el "ataque híbrido" del que responsabiliza directamente a Rabat. Y esto es algo que nadie en el PSOE ha hecho todavía, más allá de la carta enviada por el sector crítico aglutinado dentro de la corriente Reactiva, que lanzó un comunicado criticando que no exista "una relación transparente y ordenada con Rabat". TE PUEDE INTERESAR "[Marruecos] interpreta las anuencias o los acuerdos como una debilidad", admiten fuentes de la izquierda, que recuerdan que los gestos del Gobierno de Pedro Sánchez con la monarquía que encabeza Mohammed VI no han servido "para nada". "Es un desastre", apuntan estas fuentes, que al mismo tiempo se extrañan por la salida con perfil bajo de la mayor parte de dirigentes de la izquierda radical, con la excepción del coordinador general de IU y portavoz de la coalición Por Andalucía en el parlamento autonómico. El dirigente izquierdista se mostró convencido de que Marruecos "no es un socio fiable" y calificó de "criminal" la actitud del Gobierno de Rabat, "que desprecia la vida de sus propios ciudadanos", en alusión a la muerte de casi un centenar de personas entre las 88 contabilizadas por el Ejecutivo ceutí de Juan José Vivas y las 11 que reconoce el país africano. TE PUEDE INTERESAR Maíllo ha sido el más contundente de la izquierda en lo que respecta a la relación con Marruecos después del envite del régimen de Mohammed VI. "Nosotras siempre hemos defendido el derecho a la autodeterminación del pueblo del Sáhara", apuntan desde Sumar. El partido que fundó Yolanda Díaz ha optado por centrarse en la vertiente "humanitaria" de la crisis y pidió el fin de semana la implicación del alto comisionado de la ONU en asuntos migratorios, Gehad Madi, para que investigue los hechos. Yolanda Díaz ni siquiera ha publicado un tuit al respecto en Bluesky, la red social que utiliza desde que abandonó X, lo mismo que ocurre con Ernest Urtasun, que además ejerce como portavoz orgánico de Sumar. Los otros tres ministros del ala minoritaria del Ejecutivo sí han aludido a la crisis en Ceuta en los últimos días, pero no han dicho nada sobre el papel de Marruecos y la relación que debe mantener España con el país africano a pesar de los desafíos que llegan desde Rabat. Entre los socios parlamentarios hay disparidad de posicionamientos, pero son llamativos los movimientos de Podemos y ERC. La secretaria general de los morados, Ione Belarra, llamó a "romper relaciones" con el país vecino tras la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma, pero desde el sábado guardan silencio en sus principales vías de comunicación. Esquerra, por su parte, dejó claro este lunes en conversación con esta redacción que la posición del partido que dirige Oriol Junqueras sigue "intacta" respecto al Sáhara Occidental. Esta consiste en una solución "basada en el derecho internacional" y que respete las resoluciones de Naciones Unidas al respecto. Estas van encaminadas al derecho de la autodeterminación del pueblo saharaui, que es la postura que el PSOE mantuvo durante años, como quedó demostrado en la actitud del Ejecutivo poco antes del giro copernicano emprendido por Sánchez cuando España dio asilo humanitario al dirigente del Frente Polisario Brahim Gali. "Mantenemos nuestro rechazo al giro del Gobierno español en favor del plan de autonomía marroquí", expresa ERC, que recuerda que esa ha sido la actitud de su partido hasta ahora, marcada por el "apoyo" a los saharauis y el rechazo "a cualquier actuación que vulnere sus derechos o menoscabe su derecho a decidir libremente su futuro". La posición de la izquierda alternativa respecto a Marruecos no ha cambiado antes y después de la crisis que llevó a 70.000 inmigrantes a cruzar la frontera y prácticamente invadir Ceuta durante un par de días. Y esa postura está conectada directamente con las tesis que las fuerzas a la izquierda del PSOE defienden históricamente sobre el Sáhara Occidental. Antonio Maíllo, líder federal de Izquierda Unida, se encargó de dejarlo claro este lunes cuando reclamó a Pedro Sánchez dos gestos. Uno, llamar a consultas a la embajadora de Rabat en Madrid, Karima Benyaich. El otro, desandar el camino que el presidente del Gobierno inició respecto a la antigua colonia española en África.
La izquierda presiona al PSOE para alejarse de Marruecos tras la crisis: "Rabat confunde los acuerdos con debilidad"
IU ha reclamado a Albares que llame a consultas la embajadora de Rabat e insta a retomar la posición clásica de los socialistas con el Sáhara y que choca frontalmente con el plan de autonomía diseñado por Mohammed VI con el aval de EEUU












